La editorial Capital Intelectual acaba de publicar una biografía de Marshall Meyer, que comienza relatando la visita que el rabino y Héctor Timerman realizaron a Etchecolatz, en busca de Jacobo Timerman. Aquí, fragmentos de los primeros capítulos.
Cuando sonó el teléfono, el rabino salió disparado. No le importó que faltaran pocas horas para el inicio del Shabat ni para el servicio religioso que, como todos los viernes por la noche, debía oficiar en la sinagoga de su comunidad, Bet El, en el barrio de Belgrano. Marshall Meyer había escuchado del otro lado de la línea la voz angustiada de Héctor Timerman, que le decía que no sabía dónde habían trasladado a su padre, Jacobo, secuestrado por segunda vez por un grupo de tareas de la dictadura militar, en julio de 1977. Héctor había recorrido Tribunales, la Casa de Gobierno y el Primer Cuerpo del Ejército y en ningún sitio recibía información sobre el paradero de su papá, el director del diario La Opinión, que había desaparecido de su celda del Departamento Central de la Policía Federal. Desesperado, decidió ir a pedir información en persona al comisario Miguel Etchecolatz, Director de Investigaciones de la temible Policía Bonaerense y mano derecha del general Ramón Camps, número 1 en el aparato represivo de la provincia de Buenos Aires en aquellos años oscuros.