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Guerra


Un Sacerdote revela el Destino de Judíos Ucranianos durante la Shoá

Autor: 
ELAINE SCIOLINO
Fuente: 
New York Times

 

Sus testigos eran en su mayoría niños y adolescentes en aquel momento, los testigos aterrorizados de una masacre masiva. Algunos se vieron obligados a trabajar en los más bajos niveles de la estructura asesina del nazismo - como excavadores de fosas comunes, cocineros que alimentaban a los soldados nazis y costureras que remendadas ropas arrancadas a los judíos antes de la ejecución.

LA DAIA ANTE EL 99º ANIVERSARIO DEL GENOCIDIO ARMENIO

Autor: 
DAIA
Fuente: 
DAIA

La representación política de la comunidad judía argentina, en ocasión de conmemorarse el 99º aniversario del genocidio armenio, que costara la vida de más de un millón de hombres, mujeres y niños, reafirma su condena a la masacre y rinde tributo a la memoria de las víctimas.

¡¡¡ JAG PESAJ SAMEAJ !!!

Cuenta Ben Gurión que en 1954, siendo primer ministro, viajó a EE.UU para reunisrse con el presidente Eisenhower y solicitar apoyo y ayuda en momentos difíciles para el joven Estado de Israel.

Recuperar los sueños

Autor: 
Esc. Leonardo Feiguín
Fuente: 
DAIA

 

Un hecho nuevo en la rememoración del Holocausto fue impulsado por Daia este año con la participación activa de cientos de jóvenes de distintas confesiones, orígenes y sectores sociales: la caminata "ANTORCHAS POR LA SHOA" que organizamos junto a diferentes instituciones el pasado 31 de julio en la Ciudad de Buenos Aires.

Argentinos de tres religiones, en un viaje de convivencia a Oriente Medio

Autor: 
Shlomo Slutzky
Fuente: 
Clarín

A continuación compartimos con ustedes la Nota publicada en el diario Clarín de este último Domingo, comentándoles que en esta gira participarán Luis Grynwald, miembro fundador de Plural JAI, Gregorio Spivak y Gabriel Lidovski miembros de Acción Plural Comunitaria.

Sara Rus - Entre dos monstruos - (Segunda Parte)

Autor: 
Julián Blejmar
Fuente: 
Para Plural JAI

 

Ver primera parte

Argentina seguía en el horizonte de los sobrevivientes de la Shoá Carola, Sara, y Bernardo Rus, por lo que se pusieron en contacto con los familiares que aquí residían, quienes solo pudieron lograr visas para entrar a Paraguay. Luego de permanecer dos meses en Paris, en donde debieron aguardar que la embajada paraguaya les emitiera los permisos de entrada como agricultores, viajaron a este país por intermedio de la Cruz Roja y el Joint Distribution Committee. “Recuerdo que abordamos un vuelo de la línea KLM, que nos dio un gran susto porque se incendió una de sus alas, y también porque los religiosos querían prender las velas de Shabat, pero aunque sufrimos pudimos llegar”.

Los tíos ya los estaban aguardando en Paraguay, desde donde cruzaron de forma ilegal por el río Pilcomayo para entrar a Clorinda, Formosa. Al llegar a la costa, en medio de la lluvia, fueron abordados por un policía montado a caballo que los condujo a su casa, donde incluso los invitó a comer. “Este policía fue muy servicial, pero nos dijo que si no teníamos papeles deberíamos regresar a Paraguay”.

Bernardo, que también había leído sobre Eva Perón y su ayuda a los necesitados, le escribió una carta por intermedio de la comunidad judía local, donde le describía la situación de los tres y le solicitaba el permiso para residir en la Argentina.

Al poco tiempo, llegó la respuesta de Evita en la que les decía que no debían preocuparse, ya que en Buenos Aires el tema se iba a resolver. Con la carta en mano, la policía les permitió viajar a esta ciudad, tras lo cual se instalaron cerca de la vivienda de sus familias, en Villa Lynch. Allí, Bernardo se dedicó al rubro textil, con el oficio de anudador, en el que se destacó y logró progresar económicamente. Sin embargo fue también por aquellos años que Sara recibió la dolorosa noticia de que, a causa de los golpes, no podría ser madre.

Sara Rus - Entre dos monstruos - (Primera Parte)

Autor: 
Julián Blejmar
Fuente: 
Para Plural JAI

 

No nos dijeron que los gladiadores podían ser así. Poco más de un metro cincuenta, manos de cocinar, piel de bobe, ojos de ternura y sufrimiento. Pero esa, es la misma Sara Rus que enfrentó no una sino dos veces a monstruos verdaderos, los cuales no pudieron con ella, ni pueden con sus testimonios.

 

Esta planta debería estar afuera, pero al igual que los bebes se acostumbró a quedarse adentro: la sacaba al balcón y se caía”, me dice a poco de tomar asiento, en el confortable y acogedor living de su departamento de Belgrano. Un comentario que remite directamente a su pasado, a aquella Scheine Miriam Laskier, su nombre original, que en 1927 comenzó a alegrar el hogar que Jacobo y Carola Laskier habitaban en la ciudad de Lodz, Polonia. “Era una nena bastante consentida, recuerda Sara, porque además de única hija fui la primer nieta de mis abuelos”. El afecto y el judaísmo signaron sus primeros años de vida, pues en su casa se comía kasher y se conmemoraban todas las fiestas y celebraciones. “Yo iba también a un colegio hebreo religioso, recuerdo muy bien aquellas mesitas blancas con sus sillitas, y mi padre también me enseñaba mucho, ya que se había recibido de Rabino, aunque se dedicaba a la sastrería”. Sara no recuerda haber sufrido en carne propia episodios de antisemitismo, aunque el aire ya se respiraba “Mi mejor amiga era una polaca cristiana, vivía en el mismo edifico y me llamaba tocando el piano. Yo no sentía el antisemitismo, pero escuchaba que mis padres hablaban de un tío y un primo hermano que viajaron a la Argentina ya que estaban teniendo problemas con polacos antisemitas”.