Ud. está aquíMarcos Aguinis: “Yo antes predicaba que Israel hiciera concesiones para lograr la paz, pero luego vi que todas las concesiones traían nuevas guerras”

Marcos Aguinis: “Yo antes predicaba que Israel hiciera concesiones para lograr la paz, pero luego vi que todas las concesiones traían nuevas guerras”


Publicado por: David Salischiker el 25 Junio 2010

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Autor: 
Ana Jerozolimski
Fuente: 
Semanario Hebreo. Uruguay / PorIsrael.org

 
Primera Parte

Hace pocas semanas, el prolífico y reconocido escritor judeo-argentino Dr. Marcos Aguinis, recibió un singular galardón de la Universidad Hebrea de Jerusalem, al ser distinguido con un Doctor Honorario por “la defensa de la democracia y la libertad en sus escritos”. Fue ésta una excelente ocasión para conversar ampliamente con él.
Por razones de espacio, publicaremos la entrevista en dos partes, concentrándonos en la primera en la actualidad de Oriente Medio-especialmente entre Israel y sus vecinos- tal cual la analiza Aguinis, que escribe a menudo sobre el tema. Dejamos para la próxima sus referencias a su escritura y su análisis de la situación en su país, Argentina, y el continente latinoamericano en general.

 
P: ¿Qué le inspira este galardón con la que le ha distinguido la Universidad Hebrea de Jerusalem, que lo declaró Doctor Honoris Causa?
R: Me genera un bosque de ideas, de emociones y recuerdos. Es un maremoto que tengo en el alma. Es un honor muy grande porque es la universidad que expresa al alma judía. Cuando comenzó la reconstrucción del Estado de Israel, mucho antes de la independencia, la iniciativa de fundar una universidad en un lugar carente de ideales académicos, de centros de investigación e incluso de centros médicos y científicos, parecía una locura. Y esto fue una idea que surgió ya antes del siglo XX. Ya los “Jovevei Tzion” habían pensado en una universidad cuando estaba en los prolegómenos de la etapa pionera. En ese momento se estaba aún muy lejos de la independencia de Israel pero ya se generó un foco de cultura extraordinario y revelaba claramente de dónde se viene y adónde se va. Y se viene de una tradición judía tan enraizada en la cultura, la ciencia, el conocimiento, y generar un Estado que apenas pudo salir de sus primigenias dificultades, puso gran énfasis en la ciencia, la investigación, al extremo que es uno de los países que más patentes registra en el mundo, más avances en proporción a su demografía tiene en todos los campos del conocimiento. O sea que aquí se produjo un fenómeno extraordinario, que algunos comparan con una expresión de Borges. Se cuenta que él imaginaba un grupo de sabios inventando un país extraordinario, un lugar paradisíaco, y que finalmente lo convirtieron en realidad.
 
P: Usted ya ha recabado mucho reconocimiento por su trayectoria.¿Tiene algo de especial este nuevo que le entregó la Universidad Hebrea o es simplemente uno más en la lista?
R: Esta es una distinción especial, es diferente de otras, no porque yo sienta que mi prestigio o mi popularidad se incrementen con este galardón sino porque este galardón me recompensa, como el amor que uno siente de un padre o una madre, que no tiene precio. Es la sensación de un vínculo que se convierte en algo que no puede ser expresado con palabras. Yo a cada rato pienso cómo se hubieran sentido mis padres de enterarse de esto, sabiendo que yo desde chico me interesaba por los temas judíos. Cuando cayó la Jerusalem vieja en poder de Jordania en la guerra de independencia-yo era un preadolescente- y vi las fotos de los judíos expulsados de la Ciudad antigua, y me largué a llorar. Y yo era un chico que todavía no estaba muy informado de muchas cosas pero ya en ese momento la sola mención de Jerusalem tenía una especie de poder mágico, muy intenso, que asociaba todas las fantasías que puede tener un niño.
 
P: Símbolo en si mismo y también es visto en los últimos años como símbolo del conflicto.
R: Para los judíos Jerusalem es central. La sola palabra Jerusalem tiene infinitas connotaciones. Es quizás el único caso en el que una comunidad está asociada a esta ciudad y esa palabra durante 2500 años. No hay un caso similar. No se puede comparar con los griegos y Atenas, los egipcios y Tebas, o los indios y Delhi. La diferencia es enorme. Se habla de que es el centro del conflicto pero yo diría que es utilizada como tal. Se habla de que es la ciudad de la paz y sin embargo se la ha violado continuamente. El Monte del Templo es el lugar donde están concentradas las tres religiones, porque Jesús visitó en dos ocasiones el Templo, además de la relación que los musulmanes tienen con ese Monte, y ni que hablar de la relación que tienen los judíos. Pero hay una vieja tradición que dice que allí también es donde fue creado Adán. De modo que se la considera el centro del mundo.
La situación de Jerusalem después de la Guerra de los Seis Días, al reunificarse la ciudad, avanzó hacia un camino que era de paz, conciliador. La humanidad no ha reconocido que Israel cedió inmediatamente su sitio más sagrado, el Monte del Templo, a la administración musulmana, el Waqf, que es quien administra las dos mezquitas que están arriba. De modo que la ciudad no tenía por qué ser motivo de conflicto. Había libertad de culto por primera vez, cosa que no había existido durante 19 años de la ocupación jordana. En ese lapso, la vieja Jerusalem había sido “judenrein”, no podía entrar allí ni un judío a rezar en el Muro de los Lamentos, un caso de discriminación religiosa extraordinaria, que no motivó repulsas en el mundo, a pesar de que ya había pasado por la etapa de la Shoa. Después de la unificación, esa discriminación desapareció porque cada uno puede acceder a cualquier lugar sagrado de Jerusalem. Yo, como judío, también pude visitar las mezquitas sin ningún tipo de problemas.
De modo que la situación es bastante cómoda para todas las religiones en ese aspecto. La soberanía israelí, la seguridad israelí, garantizaba precisamente que existiese la libertad de cultos.

P: ¿Cómo ve usted la posibilidad de una solución en el tema de Jerusalem?
R: Eso está relacionado con la solución del conflicto árabe israelí. Y digo a propósito “árabe israelí” y no “palestino israelí”, porque este último es un ingrediente que se añadió a partir de 1963 cuando comenzó a tratarse en Alejandría una forma diferente de combatir a Israel. Ese conflicto se va a poder resolver solamente a partir de un punto que no es suficientemente analizado y profundizado ni siquiera por las mentes que tienen gran poder de decisión en la actualidad.
Hay que sincerar el problema. Y eso significa lo siguiente: reconocer que para el mundo árabe se convirtió en determinado momento en inaceptable, la existencia de un estado judío en esta zona. No se puede discutir la verosimilitud de la expresión “arrojar a los judíos al mar”, que prevaleció durante la guerra de independencia. El propósito era violar la decisión de las Naciones Unidas que dividía a Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe y terminar con la presencia judía aquí. Querían hacer una limpieza étnica. La cumplieron en la parte de los territorios que quedó en poder de los árabes, o sea que Cisjordania y Gaza, enteras, quedaron sin judíos, Judenrein, después del Holocausto. Pero Israel nunca fue “arabrein”. Israel nunca fue un estado sin árabes. Siempre hubo árabes en Israel. Esa es una gran diferencia.
Hay que reconocer pues que los árabes no podían aceptar la existencia de Israel. A esto se vino a agregar algo mucho más grave: mezclar este tema con la religión. El tema religioso entró en una suerte de callejón fanático, donde se ve una parte de los textos religiosos contrarios a la existencia de un Estado judío en la zona. Se insiste en que todo lo que fue alguna vez territorio del Islam-incluso Andalucía- tiene que ser del Islam. Y esto, aunque en el Corán hay muchos versículos que reconocen el derecho de los judíos a estar acá. Hay uno que inclusive dice que Alá ordenó al pueblo de Israel cuidarle la tierra Prometida que les estaba dando.
En la medida en que los pueblos árabes no comprendan que la existencia de Israel es irreversible, no se va a lograr una paz sustentable. El mundo se equivoca cuando cree que exigiendo a Israel que haga más concesiones y entregue más territorios, llegará la paz. Es al revés. Mientras más concesiones hace Israel, más se empecinan los estados árabes y musulmanes en destruir a Israel y exigirle más. Mientras la humanidad no tome conciencia de esto y no diga que así como puede- y debe tal vez- ejercer presiones sobre Israel, debe ejercer presiones también sobre los árabes. Y las presiones sobre los árabes consisten en decirles que Israel es absolutamente un hecho irreversible.
 
P: Usted mencionó antes el conflicto “árabe israelí” y no el “palestino israelí” , ya que bien sabemos cómo empezó el conflicto, por la guerra árabe contra Israel. Pero también podría decirse, retrucando esto: bien, los árabes tendrán todos los sueños que quieran y las ambiciones que sea respecto a tirar a Israel al mar, pero en la práctica, el que está ocupando es Israel, a los palestinos. ¿Qué contestaría a este argumento?
R: Contestaría que Israel ha estado dispuesto a desocupar todo eso. Israel ha dado pruebas de que no es un país expansionista. Los que dicen que lo es mienten de una manera miserable. Israel entregó el Sinaí a cambio de la paz con Egipto, o sea una zona de un tamaño tres veces mayor que el suyo propio. Lo entregó con los pozos de petróleo, aeropuertos, centros turísticos..Israel se retiró del Líbano. Se retiró de Gaza y sacó a los colonos judíos de las narices, los pelos y las orejas. Israel dejaría de ocupar todavía los territorios que todavía ocupa, a cambio de paz. Depende de los árabes que se logre la paz.
 
P: ¿Por qué? ¿No depende de las dos partes?
R: No. Depende de los estados árabes. Israel está dispuesto a firmar la paz. Si Gaza, por ejemplo, después de lograr la desocupación israelí., se hubiera transformado en la piedra basal de un estado palestino pacífico, desarrollando universidades, granjas, exportando todo lo que Israel ya exportaba desde allí a Europa, utilizando el puerto de Gaza como centro turístico, dejando que muchos habitantes de Gaza siguiesen trabajando en Israel, Gaza hubiera sido una franja muy próspera. Querían que Israel se retire de Gaza. Israel se retiró, pero los palestinos convirtieron a Gaza en un lugar de guerra. Si Israel se retira de Cisjordania ¿Quién garantiza que desde ahí no se va a comenzar a lanzar misiles contra el aeropuerto Ben Gurion o contra Tel Aviv?
 
P: Todo lo que menciona son hechos históricos indiscutibles. Por otro lado, hoy gobierna Israel un gabinete conservador, en el cual –salvo el ministro de Defensa, el laborista Ehud Barak- el Primer Ministro Netanyahu es el menos de derecha de la coalición. Hay en el gobierno ministros cuyo estilo no irradia moderación. ¿No es un problema?
R: Netanyahu dijo algo que nadie había dicho nadie, que acepta la solución de dos estados, o sea una solución pacífica. Pero eso se puede concretar si del lado palestino aceptan convivir con Israel en paz, que no haya militarización , que no va a haber más actos terroristas..
 
P: La Autoridad Palestina está controlando la situación en Cisjordania, mucho más calma por cierto que años atrás..
R: Es justamente lo que iba a comentar. La Autoridad Palestina está entrenando seriamente a sus servicios de seguridad. El crecimiento económico en Cisjordania ha sido espectacular en los dos últimos años, gracias a un ambiente de paz que se ha vivido allí, lo cual significa que los palestinos van a vivir en prosperidad en la medida que mantengan la paz. Donde no mantienen la paz, donde se estimula la guerra y los ataques, se necesita ayuda humanitaria. Desde el momento en que los palestinos comiencen a acentuar el deseo de crecer y convertir a su Estado-no nato todavía- en un hermoso estado del Medio Oriente, y ese sea su sueño-no destruir a Israel- su sueño se hará realidad. Pero mientras su sueño sea destruir a Israel, van a seguir viviendo en la miseria y necesitando la ayuda del mundo.
 
P: Dr. Aguinis, ¿tiene usted problemas por su posicionamiento tan a favor de Israel, que manifiesta también en sus columnas en el diario La Nación?
R: No, no tengo problemas. Pero quisiera aclarar que no es que mi posición sea “pro Israel” sino que es pro paz, pro progreso, pro fraternidad entre los pueblos. Mi primera novela se llamó “Refugiados. Crónica de un palestino”. Fue un intento de acercar a las partes mucho antes de que se iniciaran negociaciones de paz, cuando era imposible inclusive una conversación entre un árabe palestino y un judío israelí. Mi objetivo era acercar a las partes y llegar a la paz. Y considero que el pueblo palestino, si se lograra liberar de los fanáticos que tiene adentro y de los enemigos que desde afuera se muestran como amigos, pero son realmente sus verdaderos demonios, el pueblo palestino sería de los más avanzados del Medio Oriente, porque está adherido a Israel y la ósmosis sería inevitable. Yo he recibido información muy creíble según la cual hay estudiantes palestinos que son brillantes, en la Universidad de Jerusalem. Esos estudiantes palestinos podrían ser brillantes en un estado palestino también y hacer que el estado palestino sea un estado modelo en el mundo árabe y el mundo musulmán.
 
P: Se podrían combinar el buen nivel palestino y el de la ciudadanía israelí....
R: Por supuesto. Yo creo que es repudiable la insistencia en no querer reconocer que Israel es un país sitiado desde su nacimiento, que ha logrado a duras penas y con grandes concesiones la paz con Egipto y la paz con Jordania, a cambio de importantes concesiones, y que sigue siendo objeto de promesas de destrucción interna, pero que a pesar de tener que defenderse todos los días y todas las noches, es un país lleno de héroes..Es un país que ha convertido el desierto en un vergel, que ha desarrollado universidades de nivel internacional, que en proporción a su población tiene mayor cantidad de patentes registradas por año. Ha ofrecido al mundo desde la irrigación por correo hasta avances en materia de microsoft, informática y high tech, que son admirables. Este es un país que ha articulado la defensa con el crecimiento. No se ha dedicado sólo a la defensa sino también al crecimiento, de manera obsesiva, siguiendo una tradición que venía ya de la época previa a la independencia.

P: ¿Hay cosas que le molestan en Israel?
R: Si, claro. Me molesta lo que yo llamaría la falta de responsabilidad de muchos líderes judíos, en tratar de poner freno al crecimiento de la tendencia ultraortodoxa. Esto es algo que tenía que haberse corregido desde el comienzo, cuando se iba a sancionar una constitución, que después no se hizo. Los ultraortodoxos han crecido en Israel y están tomando posiciones que a mi me resultan muy desagradables. Por ejemplo, visité la tumba de Maimónides, un personaje al que dediqué mi primer libre. Era una simple tumba en una colina, que por su soledad generaba una gran emoción. Ahora ha sido tomada como rehén por los sectores ultraortodoxos que han armado todo un templo litúrgico, con separación de acceso para las mujeres y los hombres, algo que al mismo Maimónides le debe haber producido repugnancia.
 
P: En el tema israelo palestino ¿cree que Israel comete errores?
R: Basándome en la experiencia, que consiste en tratar de aprender sobre lo vivido, me doy cuenta que Israel ha tenido todo el tiempo una gran ansiedad por conseguir la paz con los árabes. Cuando el presidente Sadat de Egipto llegó a Israel al aeropuerto de Lod, de noche, se impresionó al ver la cantidad de israelíes que estaban esperándolo a los costados del camino, agitando banderitas egipcias. El no lo podía creer, porque no sabía de esa ansiedad judía por la paz. Y cuando él, un líder árabe, llegó a Israel, fue recibido con tanto amor, con tanta gratitud, que hasta al mismo Sadat le saltaron las lágrimas. Israel estuvo ansioso por la paz y cada vez que pudo hacer la paz, la hizo. La primera paz la firmó un duro como Beguin, durísimo, la extrema derecha. Y le entregó todo lo que Sadat pedía , a cambio de la paz...Rabin dio mucho a Arafat. Barak le ofreció todo ..y Sharon, otro duro, fue quien se retiró de Gaza, sin pedir nada a cambio. Sólo dijo “ahora no hay más judíos, no hay más israelíes acá, hagan su vida”. Pero en lugar de dedicarse a desarrollar su tierra, optaron por tirar misiles a Israel. Entonces realmente me cuesta criticar a Israel. Yo antes predicaba que Israel haga concesiones para lograr la paz, pero luego vi que todas las concesiones que Israel hacía, trajeron nuevas guerras. Inevitablemente, me preocupa si no es el exceso de concesiones lo que lleva a la guerra, si eso no va creando en los árabes la expectativa de que poco a poco, quizás, puedan confundir su sueño de hacer desaparecer a Israel.
 
Me duele y me cuesta expresarme en esta forma, pero no puedo negarme a ver algo muy evidente. Creo que yo estoy cambiando, poco a poco, por la evidencia que me fuerza a ver las cosas tal como son. Yo quisiera presionar a Israel para que ceda algo y con eso llegue la paz. Pero no se dan así las cosas, para nada.

Difusión: www.porisrael.org
 

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