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Sebastian Wainraich: “Me marca el hecho de ser parte de una minoría”


Publicado por: David Salischiker el 30 Septiembre 2010

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Autor: 
Julian Blejmar
Fuente: 
Plural JAI

 

 

El popular conductor de radio y TV recibió a Plural JAI | Judaísmo Amplio Innovador, para brindar sus impresiones sobre fútbol, literatura, Buenos Aires, judaísmo y TVR.

 

 

Si tener una profesión es, en alguna medida, desarrollar una rutina y llevar una etiqueta, se podría decir que Sebastián Wainraich es un profesional inclasificable, en el mejor sentido de éste término. A sus 36 años, ha sido actor, guionista, productor de radio, autor de dos libros –Estoy cansado de mí y Ser feliz me da vergüenza-, y actualmente es parte del elenco del espectáculo de Stand Up Cómico 4, conduce TVR por Canal 9, y "Metro y Medio", por FM Metro. Fue justamente en los estudios de esta radio donde recibió a Plural JAI, feliz por el triunfo que el día anterior había logrado Atlanta al derrotar por 3 a 1 a Los Andes, “además hacía mucho que no ganábamos de visitantes, que no nos sentíamos tan seguros con el equipo, fue una victoria contundente”.

Sebastián inicia la entrevista asegurando que su actual repercusión no se la debe al mandato que ejerció sobre el su idische mame “No podría calcular en porcentaje cuál fue la presión que ejerció sobre mí, porque si bien fue una tradicional idische mame, creo que lo fue más desde la protección que desde la presión”.

Fuiste a la escuela Vieytes y a los grupos de Macabi ¿En qué lugar te sentiste más cómodo con tus compañeros?
Me lleve bien con todos en los dos lugares, en el Vieytes era como se abarcaban todos los espectros sociales, y en Macabi, si bien el círculo era más chico, también era bastante amplio más allá de ser un club judío, ya que tenía bastante clase media, y eso creo que favorecía que ande bien con mis compañeros. Pero la verdad es que en ambos lugares me sentí cómodo.

¿Por qué crees que los jóvenes no se acercan en su mayoría a las instituciones comunitarias después de la adolescencia?
No sabría exactamente las razones, una teoría es que esos lugares pueden estar muy reglamentados y después de los veinte años uno quiere hacer lo que se le da la gana, y no estar bajo las órdenes de nadie, ni estar con quienes no quiere. Pero sobre todo creo que tiene que ver con que fueron muchos años de grupos, y ya está, se terminó, porque después de hacer mucho tiempo una misma cosa, si la dejás de hacer por un tiempo es probable que tomes un poco de perspectiva y te empieces a replantear ciertas cuestiones, y tal vez te enojes un poco, y aunque después pase ese enojo, tal vez ya no te dan ganas de volver.

¿Puede ser que también haya una estigmatización, fundada o no, sobre la gente que concurre a esos grupos?
Puede ser que también haya algo de eso, aunque hoy en día no estoy muy cercano y no te lo podría decir. Pero me parece también que entre los veinte y los treinta es la época de divertirse, no de estar en la comunidad. ¿Por qué ir todos los sábados al mismo lugar?, es como que es más el tiempo de ver otras cosas.

El tema del judaísmo está presente de manera constante en tus obras ¿Lo tomás como un recurso más, como por ejemplo el fútbol, o crees que marca una visión particular de la vida?
Las dos cosas. Es un recurso para el humor, para contar historias, y también una visión que no sé muy bien de que se trata, pero teniendo claro que me siento judío, como la otra vez, cuando tuve el casamiento de mi cuñado y sonaba la música judía, y yo me sentía muy parte de eso. Te diría que me marca siempre el hecho de ser parte de una minoría, eso es interesante y más cuando hablamos con un pueblo con tanta tradición en el humor, en la literatura, me parece que desde ahí salimos ganando. El judaísmo pasa para mí por esas cosas, nada que ver con lo religioso, yo no como casher ni nada de eso, y lo de Dios me parece cuanto menos dubitativo. Me parece que lo religioso es como un reglamento, y cada uno hace con sus neurosis y con sus debilidades lo que puede, algunos tal vez necesitan hacerse religiosos, otros necesitamos hacer radio todos los días. En fin, cada uno hace lo que quiere y lo que puede con su vida.

El humor está muy presente en tus cuentos, pero nombras como referentes a escritores que no se caracterizan por tener precisamente ese estilo, como Bashevis Singer, Kafka, Abelardo Castillo, o Andrés Rivera ¿Cómo se vinculan entonces ellos con tu obra?
No, lo que pasa es que no pude llegar a lo que son ellos (risas). Ojo que Bashevis tenía bastante humor a su estilo, tal vez en esta época no se comprenda tanto su gracia, pero mi tía abuela Sara me contaba que su mamá lo leía y decía “que degenerado, no puede decir esas cosas”, y tal vez hoy en día también se puedan encontrar en él miradas graciosas. Efraim Kishon es otro de mis referentes, y él también era muy gracioso, en realidad ya era cómico, pero ni de él no de los demás saqué nada, simplemente creo que me gustan y nada más.

También tu programa de radio es humorístico, aún cuando muchas de las secciones hablan sobre problemas, infelicidad y tristeza. ¿Por qué se da esta aparente contradicción?
No es ninguna contradicción, ¿vos acaso te imaginás un tipo haciendo humor si dice que es feliz, que le va bien, que no tiene problemas?…eso es imposible. Me parece que de hecho mi base para hacer humor son los problemas, las dudas existenciales, las angustias, los temas que no se van a resolver jamás, que casi siempre son las mismas dudas que tenemos todos y sobre las que la gente que escucha el programa se ve reflejada.

En tu caso, muchas veces decías que la jugabas de perdedor, pero luego afirmaste que en realidad no hay ganadores, sino que todos somos perdedores. ¿Cómo es esto último?
No recuerdo cuando lo dije, pero si fue así creo que en realidad es demasiado drástico decir “somos perdedores” o “somos ganadores”, porque todos tenemos algo de todo. En mi caso, tal vez se pensó que el tipo que estaba en la tele o en la radio era un ganador, un modelo a seguir, y en realidad creo que tal vez somos todos parecidos, con las mismas inseguridades y las mismas incertidumbres. Tal vez en un momento me hice el perdedor, pero ahora ya no tanto, simplemente dejo ver que, como todos, tengo mis dudas, y con eso está.

¿Irte de Villa Crespo sería algo parecido a un exilio?
De hecho me fui, pero no lo sentí como un exilió porque estoy cerca, en cinco minutos, y estoy en una zona que agarro por Forest derecho y salgo a Corrientes, así que estoy muy cerca de la cancha. Siempre iba por el otro lado y ahora vengo por este, así que cuando agarro Forest me alegro porque estoy cerca de la cancha y eso me gusta, porque es como siempre, pero desde otro lugar. Siempre viví entre el Abasto y Juan B. Justo, y nunca a más de dos estaciones de subte de lo de mi vieja, y ahora, siendo padre, me mude cuatro estaciones más, y creo que está bien, está bueno moverse un poco.

¿O sea que a medida que crezcas irás sumando estaciones del “B”?
No, la verdad es que no creo que me aleje mucho más del barrio de toda mi vida, y tampoco me imagino viviendo fuera de Buenos Aires. Creo que nunca me iría de esta ciudad, porque realmente me gusta mucho.

 

 


TVR y la independencia
 

TVR era un programa que se caracterizaba por una gran independencia. ¿Cómo observas su cambio de orientación? 
Lo de la independencia lo-dejo-a-tu-criterio diría Karina Olga, pero sí, la productora tomó una postura muy clara, que no deja dudas ni para debatir. Está clarísimo incluso que TVR no tiene aún mayor repercusión porque está 678, pero sino sería un programa muy fuerte. A veces me parece bien, otras veces me parece mal, pero justo este último sábado me despaché con un par de cosas con las que no estaba de acuerdo, y la verdad es que también está bueno que eso suceda, porque no sé en cuantos programas de televisión el propio conductor puede cuestionar algo que está sucediendo en ese mismo programa.

 

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