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frases que hubieran querido tragarse (tercera nota)


Publicado por: Pablo Schvartzman el 04 Julio 2010

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FRASES QUE HUBIERAN QUERIDO TRAGARSE (3ª Nota)
Aquí estoy con una nueva serie de “frases que, quienes las pronunciaron, hubieran querido tragarlas …pero ya era tarde”. Es la tercera veintena. Y hay más.

“Muchos son versificadores; pocos son poetas; algunos son escritores; yo soy plumífero”. –Francisco Javier Abescat (1908 – 1973), escritor y poeta uruguayense.
“Hoy cumplo ciento un años; espero alcanzar los ciento veinte, eliminando completamente todos los medicamentos, con perdón de mis colegas”. –Dr. Piotr Bielaiev, médico ucraniano, en diciembre de 1971.
“Estos pillos y estafadores pretenden hacernos creer que un trozo de vil metal pueda hablar el noble lenguaje humano”. –El académico francés Jean Boileau en 1878, al tratar de agredir a quien manipulaba un fonógrafo en la Academia de Ciencias.
“El psicoanálisis es el lado obsceno de la ciencia-ficción”. –Jorge Luis Borges.
“La televisión transforma el hogar en un campo de concentración”. –Dr. Berry Brazelton, pediatra de la Universidad de Harvard.
“La gran publicidad para la utilización de desodorantes femeninos implica que las mujeres son sucias y malolientes”. –La psiquiatra Natalie Chainess en 1968.
“Se excluyó del mundo humano y—para su infortunio—no pudo ella convertirse en gorila”. –Un colega de Dian Fossey sobre su dedicación a los grandes monos, que fue asesinada en Ruanda en 1985.
“Si estas declaraciones de testigos son ciertas, que me caiga muerto ahora mismo”. –El nazi Friedrich Geyer, al comparecer ante el Tribunal de Nuremberg; a los cinco segundos rodó sin vida.
“Si perdemos esta guerra, ¡que Dios se apiade de nosotros!”. –Mariscal Goering.
“No es más que una costosa colección de lunáticos”. –Gral. Leslie R. Groves, director del proyecto atómico de los Estados Unidos, sobre los científicos nucleares, antes de los primeros resultados.
“Los periodistas son una raza despreciable”. –Nikita Khruschev al periodista y escritor John Gunther, al serle éste presentado por el embajador norteamericano Charles E. Bohlen.
“Desde que el médico me prohibió fumar, ahora fumo solamente ochenta cigarrillos diarios”. –Pierre Laval, en la década de 1930, que murió fusilado a los sesenta y dos años.
“Declarar la guerra a todos los que no fueran católicos apostólicos romanos”. –Art. 2º de la Ley de la Legislatura de la provincia argentina de La Rioja , del 18 de noviembre de 1826.
“Cada acto sexual después de los cincuenta es una palada de tierra sobre la propia sepultura”. –Dr Pedro Felipe Monlau (1808-1871), famoso médico y erudito español.
“¡Cállate, hablas sin sentido!” -El marido de la francesa Madame Regnier, que por ello permaneció callada los últimos treinta años de su vida; aún el día de su muerte, en 1842, no se le escuchó palabra alguna.
“Queda terminantemente prohibido morirse hasta que sea remodelado el cementerio”. José Rubio, alcalde de Lanjarón, España, en octubre de 1999.
“Ni Dios mismo podría hundir este barco”. –Un tripulante del “Titanic” poco antes de su hundimiento en 1912.
“Si hay alguna palabra decente en este libro, se me pasó por alto”. –Mark Twain en 1888 al publicar un clásico clandestino de la pornografía.
“Los ferrocarriles sólo servirán para animar a las clases inferiores a moverse innecesariamente”. –El Duque de Wellington, en 1830, que se oponía a las líneas ferroviarias.
“Cada beso acorta la vida en tres minutos, por lo que ciento cuarenta y ocho mil setenta y un besos cuestan un año de vida”. –El jefe del Departamento de Fisiología del Western State College.

Pablo Schvartzman

Concepción del Uruguay, 29 de junio de 2010.

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