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los hermanos Barreto


Publicado por: Pablo Schvartzman el 25 Junio 2010

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LOS HERMANOS BARRETO
Estoy como los viejos …y eso que apenas cumplí ochenta y tres hace unos meses. Pero recuerdo perfectamente sucesos y acontecimientos de hace tres cuartos de siglo, rostros con nombre y apellido y me suelo olvidar de cosas que acaban de suceder.
Hoy, 8 de junio, día del bicentenario de la adhesión de Concepción del Uruguay a la Revolución del 25 de Mayo en Buenos Aires—la primera ciudad del interior, o una de las primeras, en hacerlo—y con ese motivo hablé por “Radio 9” con su dinámico e inteligente director Hugo Barreto; y nuevamente olvidé preguntarle si tiene algún parentesco con los hermanos Barreto de mis pagos, a los que me referiré en esta nota.
Esos señores Barreto, dos hermanos, eran uruguayos y no sé desde cuándo estaban en Entre Ríos. Como muchos de los descendientes y paisanos de don José Gervasio, don Máximo y don Tomás León eran liberales, demócratas, inteligentes e informados.
Don Máximo se había ido a vivir creo que a Córdoba, y venía ocasionalmente. Lo estoy viendo: siempre vestido de impecable traje azul y saludaba a mi padre en la misma forma: “—¿Qué tal, don Mác-simo? ¿Cómo le va, cómo está, don Mác-simo?”, acentuando fuertemente la equis.
Un día me animé y le dije:
--Señor Barreto, ¿por qué le dice don Máximo a mi papá, si usted sabe que se llama Jacobo?
--¿Sabés por qué, muchacho?—me contestó--. Porque tu padre es el único que en cincuenta leguas a la redonda me dice correctamente mi nombre: toda la demás gente me llama “don Másimo…”
Su hermano, don Tomás León , tocayo y amigo del ex presidente uruguayo Tomás León Berreta, tenía una chacra a algunos kilómetros del pueblo y venía a casa con frecuencia.
De chiquilín me llamó la atención su manera de fumar, porque fue la primera persona que conocí que prendía un cigarrillo con la colilla del anterior. Fumaba excesivamente y se le notaba en la voz. Era un hombre muy inteligente, muy informado y mi padre hablaba con él de todos los temas.

Estamos en 1940. Alemania se había anexado Austria, luego Checoslovaquia, invadido Polonia, y en este 1940 Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y casi derrotado totalmente a Francia. Sólo Inglaterra quedaba en pie frente al nazismo. Mi padre se preocupaba. Y se lo comentaba a don Tomás León.
Recuerdo ese día de junio de 1940—ayer nomás, yo tenía trece años—cuando el señor Barreto lo alentaba calurosamente a mi padre. Éstas más o menos fueron sus palabras:
--No hay que aflojar, don Jacobo. Yo comprendo su preocupación por el avance del nazismo, pero tenga fe. Gran Bretaña no va a caer. Los ingleses son duros, son tesoneros: habrán perdido algunas batallas pero nunca pierden una guerra. Mire; acabo de leer lo que dijo Churchill hace unos días: “No debemos flaquear ni fallar, debemos continuar hasta el fin; lucharemos en tierra, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con creciente confianza y energía en el aire, defenderemos nuestra isla a cualquier precio. Lucharemos en las playas, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en los cerros. Jamás nos rendiremos”.

No hay caso, no sé si estos Barreto serán parientes de Hugo, pero que eran inteligentes, ingeniosos, conocedores, no hay duda alguna. Y quedan para otra nota algunas anécdotas de don Tomás León ya de un tono un poco más subido.

Pablo Schvartzman
Concepción del Uruguay, 8 de junio de 2010.

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