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Soy simplemente un judío


Publicado por: YG el 01 Septiembre 2019

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Autor: 
Por Guido Maisuls

Soy simplemente un judío

¿Qué es ser un judío? Es algo que se lleva dentro pero, ¿Es formar parte de una raza?, ¿Es tener una nacionalidad determinada?, ¿Es una religión?

Si fuera una raza no tendría sentido la conversión, no existirían judíos negros, morenos, amarillos y blancos. Entonces no es una raza.

Si fuera una nacionalidad, alguien que nació fuera de Israel o que posee otra ciudadanía no es judío pero todos conocemos judíos franceses, judíos canadienses, judíos rusos, judíos argentinos, judíos uruguayos. Entonces no es una nacionalidad.

Si fuera sólo una religión, los judíos no observantes no serían judíos y esto no es así. Entonces no es una religión.

Ser un judío para mí, no es una tarea para nada fácil pues no soy producto de haberlo estudiado en alguna cara y prestigiosa universidad ni de haber leído algún promocionado y erudito manual de autoayuda y tampoco lo he conseguido por haber adherido a alguna moda extravagante traída de París o a alguna extraña filosofía que importe en alguna remota y exótica región del planeta.

Siempre me he visto como parte de ese pueblo Hebreo saliendo de Egipto ese 15 de Nisán del 2448 o año 1313 antes de la Era Común, que experimentaba un gran dilema aguardando con gran temor a orillas del mar, sin saber qué hacer. Si entraba al mar podía ahogarme, si luchaban contra el ejército del Faraón podría perecer en el combate y si volvía a Egipto deberían continuar en la esclavitud.

Siempre me he percibido en el Búnker de la calle Mila 18, Varsovia ese lunes 19 de abril de 1943 junto a Mordejai Anilevich cuando lanzaba desde su búnker de la calle Mila 18, el levantamiento del Gueto de Varsovia para detener a las huestes nazis que comenzaban la segunda deportación masiva de judíos hacia los campos de la muerte.

A veces me he sentido como ese pueblo errante que ha sido obligado a dispersarse, a vagar interminablemente por todos los confines del planeta, rechazado y humillado, sin derechos a retornar a su mundo original.

Otras veces he sido como el legendario y eterno judío errante, que solo desea poder descansar algún día en esa Tierra Prometida tan distante.

Otras como nuestro bendecido patriarca Jacob, a quien sus hijos llevaron de muy anciano a Egipto para después retornar con el próximo éxodo a su amada Tierra.

Pero también soy un sueño, soy un azar, soy un destino, cuando no sé hacía donde ir y me encuentro perdido, temo no poder encontrar mi verdadero camino.

Me incomoda la posibilidad de transcurrir mis días como un prisionero de extraños y sombríos conjuros que intenten opacar la verdadera alegría de vivir mi vida como una gran bendición, con el enorme orgullo de ser.

Mi identidad judía no se construyó desde la eterna y persistente existencia del antisemitismo, pues me rechaza la idea de ser la eterna víctima histórica.

Opino como Jean-Paul Sartre que el judío auténtico se auto elije a sí mismo judío y no se identifica en la caricatura grotesca que el antisemita pretende mostrarle, ya que no se avergüenza ni tiene motivo alguno para avergonzarse de su propia esencia.

Mi identidad judía no se origina del trauma del Holocausto pues me exaspera la posibilidad de quedar atrapado definitivamente en la inevitable maldad del ser humano.

Mi identidad judía no proviene del miedo a la asimilación porque no aceptó la desagradable fantasía de ser irremediablemente una especie en extinción como lo fueron los Tyrannosaurus rex o los mamuts.

Creo que ser un judío hoy, es una opción de vida, es ser un irremediable rebelde que nada eternamente contra la corriente del conformismo, de la mediocridad, de la corrupción y de la maldad de los hombres.

Es oponerme activamente a las injusticias que percibimos en nuestra rutina cotidiana, es trabajar incansablemente desde mis imperfecciones y debilidades para ser una luz entre las naciones, es atreverme desde mis humildes lugares a hacer de este mundo un lugar realmente digno de ser vivido.

Hoy me siento orgulloso de ser un judío, de pertenecer al ancestral pueblo judío y de ser por mi propia elección parte de ese pueblo judío.

Soy simplemente un judío.

Dr. Guido Maisuls
Servicio judío de opinión e investigación periodística
www.identidades.com.ar

 

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