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NUEVOS MORIM RECIBIDOS EN LA COMUNIDAD JUDIA - ENTREVISA EXCLUSIVA CON PLURAL JAI DE ARIELA LEW


Publicado por: YG el 24 Diciembre 2017

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1º) Nuestras felicitaciones a vos y tus compañeras de curso que se recibieron y podrán ejercer con título habilitante la función tan importante de MORÁ (docente) en la red escolar judía. Por favor, contanos quien sos: como se conforma tu familia, si ya trabajás en educación.



-Soy Ariela Lew, tengo 25 años y recientemente me recibí de profesora de estudios judaicos para nivel primario en la Fundación BAMÁ. Además, estoy cursando el último año de la licenciatura en Educación en la Universidad del Salvador.
Hace ya dos años, trabajo en la Escuela Scholem Aleijem en un proyecto llamado “Misjaguim”. Es una propuesta lúdica, plástica y vivencial para que los chicos de primer ciclo puedan apropiarse de los contenidos y experiencias de cada Jag.
Participar en ella fue completamente innovador para mí, pero en conjunto con la directora y el equipo docente logramos un resultado enriquecedor para los alumnos.

 

 

2º) ¿El título obtenido te habilita para ejercer la docencia fuera de la red escolar judía?


- La realidad es que el título solamente tiene vigencia en la red escolar judía, sin embargo, puedo utilizarlo como certificado de conocimientos en algunos otros ámbitos.

 

3º) ¿Cuántos años cursaste? ¿Qué te motivó a ser educadora? y por otra parte ¿cómo ves a los jóvenes de tu edad con el compromiso de sostener una comunidad?


-La carrera duró 3 años. Por la mañana estudiaba en la universidad, por las tardes trabajaba en el Shule y en el turno vespertino, dos veces por semana, cursaba en MELAMED. Por lo tanto, la carrera implicó esfuerzo, dedicación, compromiso y mucho estudio. Como sabrán, la misma no cuenta con la carga horaria ni con la cantidad de contenidos de hebreo como la que poseía hace más de 20 años, por lo que muchas veces busqué capacitarme por fuera de la institución, o pidiendo ayuda a mis compañeras de trabajo.
¿Qué me motivó a ser educadora? Es una gran pregunta. Fue una combinación de muchos factores, en gran parte tiene que ver con mi historia familiar y también con mi biografía escolar. Mi zeide Abe, tras su llegada de Polonia a la Argentina, fue moré en las colonias judías de Entre Ríos. No lo conocí pero siempre escuché hablar de él con tanto orgullo, con tanto amor, que marcó mi camino.
En mi casa convivía con la tradición judía, mi papá hasta el día de hoy me nombra con un apodo en Ydish. Se escuchaba música en hebreo, festejábamos las fiestas, íbamos al shule… Y mame todo eso. Además, en los colegios de la colectividad a los que fui tuve muchos morim que dejaron grandes huellas en mi corazón. Docentes que jamás olvidaré y con los cuales hasta el día de hoy sigo en contacto. Sin dudarlo, sus acciones pedagógicas impactaron en mi personalidad, en mi formación y en mi compromiso.
Pero, la realidad es que hoy en día no todos los jóvenes tienen un compromiso activo en  la comunidad. Muchos terminan el secundario o dejan el club y comienzan a alejarse de los círculos comunitarios.

 

4º) Cuando cursabas y estudiabas las materias, ¿te servían en tu tarea y trabajo cotidiano? ¿Podías aplicar lo que aprendías?


- En muchos casos, podía aplicar los contenidos aprendidos, innovar nuevas estrategias, incorporar canciones, entender la importancia de hablar hebreo en el aula, algo que hasta ese entonces no me parecía relevante. En ese sentido, Melamed cambió mi perspectiva de la educación. Las cosas que me parecían obvias o las daba por hechas, producto de transformaciones a nivel comunitario mundialmente, podía resinificarlas y entender la importancia de la educación judía como base fundamental para la continuidad de nuestro pueblo y el hebreo no como un idioma en sí, sino como un legado cultural milenario.
Día a día la cursada representaba un desafío personal, me ayudaba a repensar mi tarea docente, a comprometerme un poquito más.

 

5º) ¿Cuántas personas se recibieron junto con vos?

 

-Se recibieron 8 compañeros más.

 

6º) Durante la cursada, ¿los problemas institucionales y comunitarios que afectaron a la educación judaica se reflejaron en tus estudios?

 

-Sí, los problemas comunitarios indefectiblemente afectan a las instituciones comunitarias y Melamed no estuvo exenta de esta cuestión. El profesorado no se abría hacía dos años, nuestro curso comenzó con 17 estudiantes de los cuales sólo finalizamos 9. Se presentó con una nueva modalidad de cursada, lunes y miércoles por la noche y algunas materias virtuales. Muchas veces, los morim no comprendían la realidad de los colegios donde trabajamos, o exigían planificaciones y contenidos que hoy en día ya no son aplicables para nuestra comunidad. Todos eramos conscientes de la crisis educativa que nos atravesaba pero era difícil adaptarse a la nueva “mijlalá”.

De a poco se fue organizando y consolidando a medida que transcurríamos nuestra carrera. Finalmente, junto con el apoyo de la directora y los profesores logramos un equilibrio que nos permitiese capitalizar todo nuestro potencial para trabajar en las escuelas de hoy en día.

 

7º)  Como dice una canción "ganar no es llegar sino seguir un camino", vos ya obtuviste un resultado de tus esfuerzos con este título, ¿qué proyectos o ideas tenés para tu futuro?

 

-Hace un tiempo vengo capacitándome en la temática de Holocausto Judío, realicé “Masbirim” un curso sobre Shoá que abarca una mirada interdisciplinaria (también de la Fundación BAMÁ) y en unos días me estoy yendo a realizar un seminario intensivo en Yad Vashem, el museo del Holocausto que se encuentra ubicado en la ciudad Jerusalem.  
En el año 2010, participé de Marcha Por la Vida, un viaje único y muy movilizante. Además, leo libros, miro películas, escucho testimonios, me capacito en las diferentes jornadas educativas tales como Limud, Javurá, entre otras.
Ahora bien, en la Universidad del Salvador, cursé las materias teología y ética profesional, ambas con bases filosóficas católicas. Para aprobar la cursada realicé trabajos de investigación sobre alguna temática de mi interés y los contenidos curriculares. En teología elegí investigar sobre “Los silencios de la Iglesia durante el Holocausto”; y en ética preparé un trabajo cuyo título era: “¿Por qué enseñar sobre el Holocausto en las escuelas?”. A raíz de estos trabajos y de charlas con la directora de la carrera, la Lic. Mariana Chendo, nos sentamos a pensar cómo combinar mi área de formación profesional como docente judía con la educación en general. La directora me propuso participar de un proyecto hermoso, una cátedra itinerante de educación en la cual  estaría a cargo de la capacitación sobre la educación en contextos genocidas y por qué enseñar holocausto en las escuelas.
Estoy muy entusiasmada con este proyecto ya que es un gran honor que me abran las puertas de la facultad para poder concientizar a la sociedad lo que implicó el Holocausto tanto política, social y culturalmente para el mundo entero y para la colectividad judía.
En un futuro, me encantaría que este proyecto se expanda, poder enseñar sobre esta temática por fuera del marco judío, ya que en menor o mayor medida dentro de la colectividad es un tema del cual se habla, pero por fuera hay mucha ignorancia y desconocimiento al respecto. En muchísimas escuelas ni nombran lo ocurrido y esto es una gran falencia que tenemos en la educación Argentina.
Vuelo un poco más alto y pienso que se podría lograr una política pública que realmente se haga efectiva, donde sea obligatorio jornadas de capacitación sobre Shoá para los docentes y para los alumnos en todas las escuelas del país.

 

8º) ¿Qué mensaje podés dar a los jóvenes como vos en relación a la formación y estudio?

 

-El mensaje que le daría a los jóvenes es que se hagan preguntas, que se animen a soñar, que nunca bajen los brazos, que la vida está llena de obstáculos pero es importante enfrentarse a ellos y seguir adelante. La educación es la base de todo. Es la base de nuestro pueblo, de nuestra sociedad Argentina. Sin educación no somos nada.
Y estudiar, formarse, leer… nos abre la mente, nos ayuda a pensar críticamente y a sentir, a sentir que podemos cambiar aunque sea un poquito de nuestra realidad.

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