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Judios o israelitas


Publicado por: Nau el 29 Julio 2009

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Leí un articulo en este foro donde se relativiza la idoneidad de la practica “ortodoxa” del judaísmo, y se esgrimen como pruebas escándalos relacionados con judíos ortodoxos, como por ejemplo el último relacionado con 5 presuntos rabinos o religiosos arrestados en EEUU.

Este triste y vergonzoso hecho (los arrestos), están sirviendo de catapulta a teorías de que el judaísmo ortodoxo “no funciona” y debe proliferar un judaísmo mas liberal “de acordes con los nuevos tiempos”.

Por extraño que os parezca, ya en tiempos del primer Templo, había una gran cantidad de judíos que predicaban un judaísmo más Light y democrático.

A simple vista, todo esto suena muy lógico, pero a mi me pone los pelos de punta ver como se cumplen las profecías de que “al final de los tiempos, el virtuoso será avergonzado y el trasgresor será alabado”

Mi pregunta es:

1) ¿Cuántos judíos religiosos, se han visto envueltos en una vida de pecado y corrupción, tanto a nivel personal como a nivel colectivo?
2) ¿Cuántos judíos laicos, se han visto envueltos en una vida de pecado y corrupción, tanto a nivel personal como a nivel colectivo?

Creo que no podemos o no debemos mirar mal a los religiosos por tener pecadores entre ellos, porque entonces tendríamos que ver mal a todos los laicos, ya que 5 de cada 10 laicos reniega de Dios, del judaísmo o de la Torah, al vivir una vida totalmente idéntica a la de un Goy.

Personalmente creo que NO existe el judaísmo ortodoxo. Tampoco creo que existan judíos religiosos. Simplemente existen judíos que SI cumplen con la Torah y las Mitzvot y judíos que NO cumplen o cumplen “a mi manera” con la Torah y las Mitzvot.

Yo creo que la diferencia entre un judío de traje negro con sombrero y un judío de camiseta de tirantes y aros en las orejas, es el nivel de COMPROMISO con su Dios.

La Toráh expresa que lo importante en la “vida cotidiana” de un judío es la ACCIÓN, no solamente la intención. Cuando la intención de un judío no se acompaña de la acción, se llama “judaísmo estéril”.

Por eso los judíos “religiosos” visten y actúan tan “raro”. Porque todo lo que hacen, es según el judaísmo y no según su “judaísmo particular”.

¿Queréis una prueba histórica?

Según las profecías, los judíos poco o nada apegados a Dios, iban a provocar, con sus pecados, la caída de toda la nación.

El Israel histórico, estuvo dividido en dos pueblos. El pueblo de Israel, de carácter laico e incluso idólatra, en el Norte, formado por 10 de las 12 tribus; y el pueblo de Judá, de carácter religioso y apegado a la Ley, en el Sur, formado por dos tribus mas Benjamín.
Ambos pueblos nacieron al mismo tiempo, y son el resultado de la división ideológica del pueblo judío.

Israel: de carácter laico, nació de una rebelión en las entrañas del reino de Judá y fue gobernado por 19 monarcas que despreciaron la ley que exigía que todo monarca fuera descendiente de David, el ungido de Dios.
8 de estos monarcas murieron asesinados y 17 de ellos dejaron el recuerdo de potentados crueles, sangrientos e impíos.
Israel restauró el culto al dios Baal (demonio pagano que requería el sacrificio de centenares de niños y otras aberraciones) y también restauró el culto al becerro de oro del monte sinaí.
Israel fue beligerante contra sus hermanos judíos de Judá.
El reino de Israel fue exterminado completamente y las 10 tribus han desaparecido hasta la actualidad.

Judá: de carácter religioso, cumplía con el mandamiento que Dios exigió de ser “un pueblo santo, un pueblo de sacerdotes para Mí”. Estaba formado por la tribu de Leví (tribu por excelencia favorita por Dios), y por la tribu de Judá unida a la de Benjamín.

Fijaos que detalle!:

1. La tribu de Leví no fue esclavizada en Egipto ni sufrió los trabajos forzados. Inexplicablemente el Faraón les mandó que “a estos…que sigan rezando a su Dios”.
Curiosamente, Leví fue la tribu que no participó en el becerro de oro!

2. Judá, fue el único de los 12 hermanos que evito el asesinato de su hermano José (Yeoshua ha'tzadik).

3. Benjamín fue el hijo amado de Jacob, fue hombre justo y virtuoso. Dios lo bendijo y su tribu es importante como valuarte de la fidelidad al nuestro padre Jacob.

El reino de Judá fue mucho más pequeño que el poderoso reino de Israel, pero tenía su capital en Jerusalén y albergaba el Santo Templo.

18 de los 19 reyes de Judá, fueron descendientes directos de David. Solo hubo una usurpación, la de Atalía, curiosamente hija de un rey de Israel, Atalía mató a sus nietos para eliminar la sangre de David del Reino de Judá y ser ella sumo monarca. Ella murió violentamente.

No obstante Judá no fue un reino perfecto, y debido a los grandes pecados de muchos de sus reyes y habitantes, fue destruido por Dios. Sin embargo, a diferencia de Israel, Judá no fue exterminada con sus tribus, sino que sus habitantes fueron humillados y exiliados vivos.

Conclusión:

No se si estaréis de acuerdo conmigo, pero parece claro si estudiamos las profecías y la historia, que el “Pueblo judío” no debe ser un pueblo que actúe, coma o vista como otros pueblos goys, sino que es y debe de ser “un pueblo santo, un pueblo de sacerdotes para Mí”
Hoy en día Eretz Israel vuelve a ser como el Israel primitivo, un estado laico donde la “cuestión de Dios” es un tema secundario y donde gran parte de la población quiere “olvidar el judaísmo y empezar a vivir como personas”.

Los religiosos, que son clara minoría (como Judá), siguen concentrándose en Jerusalén, en torno al Kotel, teniendo en sus espaldas la perpetuación de la Toráh y del judaísmo.

Veremos como actúa Dios ahora y lo que pasa con los israelitas (habitantes de Israel) y con los judíos (pueblo de Judá)

Por lo tanto, ser israelí no implica ser judío. Para ser judío hay que amar la Torah y vivir (no solo pensar) según la Ley.

Según las profecías, al final de los tiempos Dios hará justicia e Israel será arrancado de quienes despreciaron la Ley y será entregado a los verdaderos judíos, aquellos que amaron a Dios, aquellos que obraron como judíos, aquellos que cada día de su vida sacrificaron sus deseos para vivir conforme a lo que corresponde ser “El pueblo de Hashem”.

Por ello, cada vez que veo por la calle a uno de esos “pingüinitos supersticiosos” me quito el sombrero y le miro con profunda admiración mientras pienso: ¿algún día yo podré ser la sombra de lo que él es?

Si señores, Dios ama a los “religiosos”.

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