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“Ensayo teológico y enciclopédico. Jesús, los Evangelios y los Judíos” de Jacobo Garber


Publicado por: David Salischiker el 31 Octubre 2010

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Autor: 
Marta Kaplan

 

“Ensayo teológico y enciclopédico. Jesús, los Evangelios y los Judíos” es el título del reciente libro escrito por Don Jacobo Garber y editado por Librería La Paz. Sus obras anteriores están conformados por tres tomos sobre la Historia de su pueblo chaqueño: Villa Angela.

Garber es un estudioso, un intelectual reconocido y un humanista a ultranza. Sus obras y artículos periodísticos no sólo nos regalan sabiduría sino que la ética y la incansable búsqueda de paz son el derrotero que marca cada una de sus líneas.

Su actual obra literaria es producto de una lectura sistematizada sobre religiones y, sobre todo, del conocimiento del Nuevo Testamento y obras sobre la vida de Jesús. Es un texto de consulta que requiere apertura y libertad de criterio para comprender y reflexionar sobre otras miradas al respecto.

Jacobo Garber nació en 1923 en Berezno, una aldea ubicada en la provincia de Wolinia, en Polonia. También su padre, Moises Garber nació allí en 1893; bajo la ciudadanía rusa fue reclutado en el ejercito y cayó prisionero de los alemanes en la primera guerra mundial. Su madre, Raquel Rosenfeld, también era oriunda de una aldea polaca.

Aprendió a leer a los cuatro años los textos sagrados del Antiguo Testamento en la escuela judía de su pueblo. Desde ese momento se introdujo al estudio de las oraciones y en la práctica de los Diez Mandamientos. Su memoria no falla. Recuerda con nostalgia a su pueblo de calles de tierra, con casas de madera, de campesinos pobres y el horno de su hogar donde se cocinaba el pan de cebada, el más barato. Algunas casas de ladrillos tenían en las paredes internas una especie de nichos donde se hacía el fuego a leña para menguar el frío y también un establo donde se resguardaba el único animal de propiedad. En verano, los campesinos largaban las vacas para ser arriadas por un pastor y llevadas a un campo de mayor capacidad. A la tarde, ya bien alimentadas, eran devueltas a sus dueños. El pastor recibía su paga y también el dinero por el pastaje, que era entregado al terrateniente. Acostumbraban a cultivar todos los productos alimenticios en sus heredades de dos o tres hectáreas, las que se guardaban en sótanos a los que llamaba “Ziemlanka”.

“En la escuela polaca- recuerda Garber- el maestro, de apellido Dzviszeck nos mostraba el mapa de Polonia y nos decía: Observen chicos, parece un cuero de oveja, si lo atropella el Lobo (Alemania) o el Oso (Rusia), o se ponen de acuerdo los dos, se comen a la pobre oveja”. No entendíamos en esos momentos sus proféticas palabras”.

Continúa en sus recuerdos:“Llegamos en carro hasta Kostopol, donde vivían mis abuelos maternos. Portábamos un baúl con nuestras ropas, el samovar, los candelabros y muy pocos objetos. Mientras tanto, la abuela paterna, presintiendo la tragedia, nos repetía en un abrazo ‘no los voy a ver más’. Por primera vez viajé en tren hasta Varsovia, donde nos unimos a otros emigrantes con destino a la Argentina”.

Desde el puerto de Buenos Aires llegó con su familia en tren a Villa Angela, en la provincia del Chaco, donde ya estaba radicado su padre. Corría el año 1936. “Me llamó la atención la vestimenta de la gente; la mayoría con pañuelos al cuello, sombreros o boinas, fajas negras de lana y cinturones anchos donde portaban revólveres o enormes. cuchillos”
Asistió a la escuela pública y hacía el trabajo de ayudante en la panadería de su padre, mercadería que repartía en carro por todo el poblado.

Actualmente, es el referente intelectual de su pueblo. Es convocado por docentes para ilustrar clases de carácter histórico, religioso y ético. La variedad de su saber le permite escribir fecundos artículos de gran contenido moral en diarios provinciales. La Profesora María del Huerto Ferro de Schreiber dice: “Suele hacer asados para veinte o más personas de la familia y amigos. En épocas de verano practica natación. En la quietud de su casa lee la Biblia, reza por los que ya no están; es solidario, amable, con una educación impecable y una cultura excepcional. Es un argentino de bien”.

Su obra es de lectura necesaria y enriquecedora donde intenta, según el prologuista, “transmitir conocimientos e información acopiada en años de búsqueda e investigación, y también algunos aportes producto de sus propias reflexiones. La riqueza de los hechos y datos y relaciones que ofrece sobre la temática abordada dan cuenta de un trabajo minucioso y profundo.

Lo que pretende el autor principalmente es contribuir al amor y la comprensión entre los pueblos; a la convivencia armónica y feliz entre los seres humanos, con la puesta en práctica, aquí y ahora, de una unión fraternal que se proclama en los discursos, pero muchas veces queda solamente en teoría”
 

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