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Fracasó por falta de quórum una Asamblea Extraordinaria de la AMIA


Publicado por: Agrun el 18 Agosto 2014

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Autor: 
Daniel Berliner
Fuente: 
Iton Gadol/AJN

 

Nuevamente fracasó por falta de quórum una Asamblea Extraordinaria convocada a pedido de los representantes de asociados que integran los factores que no integran la Comisión Directiva. Citada a las 19 hs. del pasado martes 12 de agosto es la primera convocatoria, cuando el quórum para sesionar es de 54 de sus miembros y una hora después una segunda convocatoria,  cuando el requisito estatutario para constituirse es de la mitad más uno de los miembros de la Asamblea, es decir 46. En el primer llamado ya era evidente que no se alcanzaría el número mínimo para sesionar debido a que no había ningún representante de asociados integrantes del Bloque Unido Religioso – BUR. Esta es la cuarta Asamblea que fracasa por falta de quórum desde que la actual Comisión Directiva asumió sus cargos: una ordinaria y las tres extraordinarias solicitadas por la oposición. En las cuatro quienes no se hicieron presentes fueron los representantes del BUR.

En esta oportunidad, al igual que en la última Asamblea Extraordinaria, los representantes de Acción Plural y Amia es de todos, por intermedio de sus voceros plantearon que de acuerdo al artículo 21 de la Ley 20321 se podía sesionar.La Ley 20321 es la “Ley Orgánica para las Asociaciones Mutuales”, que en su artículo 21 establece: Los asociados participarán personalmente y con un sólo voto en las Asambleas, no siendo admisible el voto por poder. Los miembros del Órgano Directivo y del Órgano de Fiscalización no tendrán voto en los asuntos relacionados con su gestión. El quórum para cualquier tipo de Asamblea será de la mitad más uno de los asociados con derecho a participar. En caso de no alcanzar este número a la hora fijada la Asamblea podrá sesionar válidamente, 30 minutos después, con los socios presentes, cuyo número no podrá ser menor que el de los miembros del Órgano Directivo y Órgano de Fiscalización.

Quienes sostenían la aplicación de este artículo afirmaron que una Ley Nacional está por encima del Estatuto Vigente de la AMIA, o sea de una mutual. La mesa conductiva de la Asamblea: Pablo Reisman, vicepresidente segundo; Mario Sobol, secretario general; y Ariel Cohen Sabban, tesorero; consultaron al asesor de la AMIA y este expresó que las Asambleas de la institución, siempre respetó el Estatuto Vigente. Debido a esta opinión las autoridades de la AMIA  consideraron que la Asamblea no podía sesionar. Esta postura generó un duro intercambio de opiniones entre varios asambleístas y los directivos, especialmente con Mario Sobol, pues afirmaban – Mario Goijman, Jorge Slabodsky, entre otros – que la actual conducción rehúye el debate de temas relacionados con la marcha de la institución, llegando a decir David Salischiker que los que tienen es miedo de escuchar las verdades que ellos (lo oposición) le va a decir.

Mientras que Pedro Buki afirmó que el oficialismo no cumplió lo que había prometido el vicepresidente primero en la Asamblea Ordinaria de convocar a la oposición a dialogar para evitar situaciones como la presente; Slabodsky consideró que si ellos, los directivos, no consideraban constituida la Asamblea, lo harían ellos en base al artículo 21 de la Ley 20321 y que sería el órgano superior (el INAES -Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social) el que decidiría y Luis Grynwal afirmó que lo que le pase a la institución será responsabilidad de quienes la conducen. Cohen Sabban manifestó que llamó a varios representantes para invitarlos a una reunión para explicar y dar respuesta a los temas de su área que formaban parte del Orden del Día y que nadie acepto, a lo que le respondieron que lo que plantean es para tratar en la Asamblea y no en forma privada.

Por su parte Mario Sobol explicó que ignoraba por qué los representantes del BUR no asistieron, cuando tenía entendido que lo harían y ofreció invitar a los referentes de los bloques a una reunión para dialogar sobre lo que está ocurriendo, a lo que le reiteraron que quieren dialogar en la Asamblea y que si los representantes del BUR no asisten tendrían que renunciar. Sobol también dijo que no entendía porque tanto él, como Reisman y Cohen Sabban eran criticados si estaban presentes y se habían preparado para responder las inquietudes que habían planteado al solicitar la Asamblea Extraordinaria y los que no entendía porque no habían venido eran los representantes del BUR. Como le reiteraron que ellos eran responsables de lo que estaba ocurriendo, por integrar la Comisión Directiva, Sobol dio por terminada la discusión, se levantó y comenzó a retirarse. Ante este hecho un asambleísta le dijo que si no estaba de acuerdo con lo que le decían y tampoco con lo que hacía el BUR debía renunciar. Lo que hemos relatado es un resumen de lo ocurrido, que sin lugar a dudas es difícil de comprender excepto que se lo analice retrotrayendo esta situación a los avatares que existieron para nominar a los integrantes de la actual Comisión Directiva de la AMIA.

Por primera vez en la historia de la AMIA se debió esperar a la cuarta votación de la Asamblea Electora para que se eligiera a los asambleístas que integrarían la Comisión Directiva, debido a que la paridad de fuerzas existentes impidió hacerlo en las primeras tres ocasiones, a lo que se le deben sumar por un lado el hecho de que Avodá, que había integrado la lista electoral de Acción Plural decidió separarse del resto de los factores que integraron esa lista y llegar a un acuerdo con el BUR y por otro que ni Acción Plural ni Amia es de todos aceptaron integrar la Comisión Directiva, con lo cual se generó en la Asamblea una división, hay un oficialismo y una oposición muy bien delimitada. La primera evidencia de esta división se produjo en la Asamblea Ordinaria de diciembre de 2013, cuando Acción Plural no acepto, basándose en disposiciones estatutarias, que un representante de Avodá, electo por integrar la lista de Acción Plural ocupara una vocalía vacante de la Comisión Directiva y más adelante solicitando, la oposición, la convocatoria de Asambleas Extraordinarias para considerar el  orden del día que ellos proponían; cosa a la que el oficialismo no se podía negar pues cumplía con los requisitos estatutarios, pero que no estaba dispuesto a participar de las mismas, es decir no dar el quórum, algo que ocurrió en las tres Asambleas Extraordinarias fracasadas.

Además, observando la manera en que los representantes de Acción Plural le hacen planteos a Mario Sobol, es evidente que Acción Plural considera lo hecho por Avodá como una defección.

Otro de los aspectos a tener en cuenta en un análisis de esta aparente incomprensible situación mes cuales son las alternativas que tiene la oposición frente a la actitud de BUR. Si bien lo propuesto por Slabodsky no se concretó, está latente y en cualquier momento puede llevarse a la práctica.

Por el momento la “pelota” la tiene el BUR que tiene varias opciones: a) debe encontrar una vía de entendimiento político, por lo menos, con Acción Plural y Amia es de todos; b) seguir con la tesitura de convocar las Asambleas Extraordinarias cuando por lo menos 30 representantes de asociados efectúen un pedido; c) dejar las cosas como están y “bancarse” las posibles consecuencias. 

 

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