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Carta del rabino de Bet El ante las elecciones de la AMIA


Publicado por: David Salischiker el 30 Marzo 2011

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Autor: 
Rab. Daniel Goldman
Fuente: 
Acción Plural

 

Queridos amigos:

En el año 2008, una larga tradición pluralista fue desbarrancada de la conducción de la AMIA, una de las instituciones más emblemáticas de la comunidad judía argentina. La AMIA es una asociación mutual, cuya comisión directiva se elige a través del voto de sus asociados. De los 18.600 socios de AMIA habilitados para votar, 7.341 concurrieron a las urnas para elegir la conducción de la entidad. La ortodoxia religiosa primero, y luego el acuerdo entre ésta y un sector que, desde el punto de vista político no representaría típicamente al ala progresista de la colectividad, y que reunió dirigentes de algunas organizaciones religiosas liberales y clubes, permitió a la primera hacerse del gobierno de la institución, marcando un lamentable momento en su historia. 

La crónica de vida del colectivo judío en la Argentina, tal como la de todos los colectivos que arribaron desde el inicio de la inmigración masiva, es la saga de una sucesión de profundos cambios sociales, económicos y culturales. Los judíos participamos, desde un principio, de las glorias y las desventuras del país, de sus éxitos y de sus fracasos. La Kehilá es parte de ese relato. Desde sus inicios, a mediados de la década de 1890, cuando la futura AMIA no era más que una sociedad que se ocupaba de la noble tarea de sepelios, pasando por las décadas de 1950 y 1960 en las que alcanza su cenit como centro comunitario, hasta un presente signado a fuego por el atentado terrorista de 1994 y por el esfuerzo de sus dirigentes por adaptar la institución a una sociedad judía más compleja, la AMIA estuvo atravesada por una trama de distintas expresiones políticas, intelectuales, artísticas y espirituales que combinaron de modo diverso el concepto de la pluralidad. 

Lejos de cualquier actitud nostálgica, la comunidad judía tradicional ha dejado atrás, muy atrás, la discusión apasionada de ideas, la vitalidad cultural, el hondo pensamiento y un sentido convocatorio y vibrante del espíritu judío, para dar lugar a la posmoderna forma del marketing, la prioridad administrativa, la vulgaridad, y los modos de salvación frívolos, instantáneos y cabalístico-mágicos.

Asumiendo humildemente mis errores, en este planteo considero que la responsabilidad de los rabinos liberales no ha sido menor. Algunos se extraviaron en su misión, otros se entramparon en la superficialidad y otros siguen necesitando que los oscurantistas los reconozcan para afianzar su propia identidad. Deseo y abogo a que como movimiento liberal volvamos al modelo apasionado que nuestro rabino Marshall Meyer nos indicó, a través de la comprensión de la visión espiritual profético-talmúdica ligada a la solidez académico-intelectual que responde a las inquietudes del hombre contemporáneo, y al compromiso por los derechos humanos enlazado con una justicia social que incluya a todos.

El pensamiento crítico vinculado a un enfoque iluminista, el lugar igualitario de la mujer, la elaboración filosófica y la identidad de los que abrazaron la tradición judía como una bella opción de vida, intenta ser borrada de un plumazo y de manera autoritaria por aquellos que el supuesto designio divino les fue revelado. Esto se aleja de los caminos de nuestro pasado y resulta peligroso. 

Conceptualmente existe una diferencia entre ortodoxia y oscurantismo violento. Los rabinos que suelo citar en mis prédicas y artículos, que son fuente vital de mi pensamiento, como el Rav Soloveitchik, el Rav Kuk, el Rav. Moshe Fainstein, y la larga cadena de eruditos jasídicos no se sentirían cómodos con ese movimiento fanático que dice ser heredero de estos admirables sabios. Atribuirse el patrimonio de la verdad y enfrascar los textos clásicos en una visión sesgada, tediosa y sofocante, no representa a nuestros maestros.

En términos pragmáticos, si bien es cierto que un cambio en la dirección de AMIA no implica gran modificación en la vida cotidiana del amplio y diversificado mapa institucional judío, ya que escuelas, sinagogas, clubes socio-deportivos, centros de estudio, espacios culturales y un número importante de otras organizaciones judías mantienen una vida propia y autónoma de una supuesta centralidad, el lugar simbólico que la AMIA ocupa en el colectivo argentino, producto de su historia es de fundamental importancia.

Desde allí, ante las elecciones de la AMIA, como Comunidad hemos decidido acompañar la Lista Acción Plural integrada en sus primeros lugares por miembros de Bet El, exigiendo a quienes asuman los cargos directivos el compromiso con el ideario que los impulsa a esta tarea pública, conjuntamente con un intenso y permanente debate, característico de la civilización judía.

Apelamos a que nuestro compromiso, como integrantes de este colectivo mayor, nos convoque a votar el domingo 10 de abril, recuperando la fuerza movilizadora que los judíos argentinos supimos generar a lo largo de gran parte de nuestra historia. 

 

Beshalom

Rabino Dany Goldman

 

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