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Reivindicando Pesaj


Publicado por: Javifenix el 24 Marzo 2013

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Autor: 
Masha Gabriel
Fuente: 
www.tumeser.com

 

  
Pesaj es el principio de la identidad judía como nación. Hasta la salida de Egipto, los hebreos son una familia de descendientes de Abraham. A partir del Éxodo, los judíos se convierten en un pueblo en busca de su identidad y de su espacio. Si hasta entonces, el hebreo se podía identificar en su oposición al pagano, a partir de Moisés el judío se identifica especialmente por lo que es y no por lo que no es. En ese sentido, Pesaj representa la libertad de la afirmación del ser.

Cuando cada año nos reunimos en torno a una mesa para festejar esa libertad, lo hacemos a través de la memoria. La memoria nos reafirma. Seguimos siendo el mismo pueblo que hace 3000 años salió de Egipto.

Sin embargo, hoy en día, una connotación política y circunstancial parece querer modificar esa identidad y esa memoria. El conflicto israelo-palestino y su poder mediático no sólo afecta a nuestra imagen ante “los otros”, sino que nos está cambiando ante nosotros mismos. ¿Es posible hoy en día pensar “Israel”, pensar “judío” sin asociar “palestino”?

Incluso en algunos ambientes religiosos, la “cuestión palestina” está tan incrustada en la identidad judía actual, que  Rabbi Michael Lerner, editor de la revista Tikkun, llegaba a recomendar en el Seder de 2010 que además de discutir los símbolos de Pesaj debemos “abordar el tema de la liberación hoy en día en Israel / Palestina y asegurar que no convirtamos nuestros Seders en rituales sin sentido al ignorar la forma en que nosotros, el pueblo judío, hemos venido actuando como faraones para otro pueblo.”
Rabbi Lerner está aquí sintetizando una corriente de pensamiento que busca soluciones éticas a una situación ante la cual a los judíos (sean éstos israelíes o no) tarde o temprano nos piden que nos manifestemos. Desde la total indiferencia, hasta la militancia anti-israelí, el espectro de respuestas posible es muy amplio.

El problema es, sin embargo, que esta pregunta nos retrotrae a construirnos por oposición y no por afirmación. Como si volviéramos a la superada “cuestión judía” de Sartre en la que el judaísmo es una respuesta al antisemitismo. Pero es que hace muchos años que nuestra identidad no es en función del “otro”. Miles de años de cultura, fe, tradiciones, historia, memoria pueden dar fe de ello.

Si tenemos que incluir el conflicto israelo-palestino en un seder de Pesaj, que conmemora un acontecimiento ocurrido unos 3000 años antes de la existencia del pueblo palestino, entonces la pregunta de Rabbi Lerner podría ser invertida: ¿no se han convertido ellos en nuestros faraones de hoy? De hecho, ¿no es éste artículo una prueba más de que nuestro judaísmo de hoy parece estar secuestrado por un conflicto político? 

Porque al hablar de “palestinos” estamos hablando de opinión pública. El peso mediático en ese sentido es tal, que algunos nos sentimos obligados a buscar esa respuesta ética que nos congracie ante los ojos del vecino. Porque buscamos vernos hermosos a través de su mirada y no descubrirnos como una imagen monstruosa. Y olvidamos la lección aprendida al salir de Egipto: es con nuestros ojos con los que nos tenemos que mirar.

Éste es probablemente nuestro “faraón” de hoy en día. Pesaj nos recuerda quiénes somos. Pesaj nos interroga cada año. Las respuestas pueden ser múltiples, pero deben ser siempre desde nosotros y no desde el temor al otro. Porque hace 3000 años que somos quienes somos.

Hag pesaj sameah

 
 
 

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