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Tierra de nadie


Publicado por: David Salischiker el 23 Agosto 2011

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Autor: 
Alberto Mazor
Fuente: 
Semana.co.il

 

En la Península de Sinaí estamos siendo testigos de la realidad de facto de un tercer estado terrorista entre nosotros y Egipto, donde la indiferencia por parte de la Autoridad Nacional Palestina constituye nada menos que un acto de evasión de la responsabilidad.

Justo antes de presentarse ante la ONU con su propuesta de Estado, era de esperar que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbás, hiciera una declaración referente a los graves ataques terroristas contra ciudadanos israelíes en el camino a Eilat.

Algo así como: “Vamos a perseguir a los autores materiales e intelectuales del ataque asesino y llevarlos ante la justicia". Después de todo, en nuestra región no hay que pagar ningún impuesto especial por el uso de las palabras. Sin embargo, el silencio del mandatario y de su primer ministro, Salam Fayyad, es algo que debe preocupar a todos, incluyendo a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

¿Cómo logró el dúo Abbás-Fayyad venderle al mundo la idea de reconciliación con Hamás? Esta pseudoreconciliación es lo que ahora estalla en nuestras propias narices. Estamos siendo testigos de la realidad de facto de un tercer estado terrorista entre nosotros y Egipto, donde la indiferencia por parte de la Autoridad Palestina constituye nada menos que un acto de evasión de la responsabilidad.

Ya que Abbás se define a sí mismo en su condición de líder de estado, el mundo debe exigirle explicaciones por los últimos atentados terroristas.

Egipto, casamentera y dama de honor en el acuerdo de unidad entre Al Fatah y Hamás, ha hecho evidente su fracaso en evitar una serie despreciable de actos terroristas lanzados desde su territorio contra israelíes en suelo israelí. El contrabando de armas hacia Gaza a través del Sinaí se ha convertido, desde la caída de Mubarak, en transferencia regular de armas y municiones, incluyendo el tipo de misil anti-tanque utilizado durante el reciente atentado.

La península del Sinaí se ha transformado en un lugar libre de paso para los grupos terroristas. Los líderes de la Yihad se refieren al área como “tours en el Sinaí”, aunque estos paseos consisten en el tráfico de misiles destinados a atacar a Israel desde Gaza.

El tipo de terrorismo que padecemos en el sur señala mayormente la "hezbolización" de grupos terroristas de Gaza con nosotros como principales víctimas. Una serie de criminales atentados, perpetrados por más de diez asesinos en varios puntos, indica que el espíritu de Hezbolá tiene como objetivo el sur del país. Israel debe recibir respuestas operativas por parte de Egipto antes de que éste se convierta en un estado estilo Líbano, incapaz de impedir acciones violentas de organizaciones terroristas contra nosotros.

El Sinaí es actualmente tierra de nadie, mientras Egipto hace la vista gorda. Por lo tanto, debe ser llamado al orden por parte de Israel y de la comunidad internacional. No debemos dejar de ser insistentes con Egipto en lo que respecta a la responsabilidad que le cabe en este frente. El Cairo firmó un acuerdo que tiene como objetivo el mantenimiento de una frontera pacífica con Israel; por ende, está obligado a cumplir a cabalidad con su parte del trato.

No menos importante es la cuestión de Hamás, que tomó el control de la Franja Gaza con un golpe militar hace cuatro años, y por lo tanto pasó a ser el objetivo de las respuestas por parte de Israel tras cada ataque. El nuevo argumento de que "yo no fui, yo no fui...", obliga a que Tzáhal deba hacer horas extras después de la ofensiva asesina en las cercanías de Eilat, recurriendo a ataques quirúrgicos y dejando en claro las reglas de juego.

Es fundamental que Hamás entienda que ese poder gobernante que robó con violencia a la Autoridad Palestina incluye obligaciones para con Israel. En algún momento, de todos modos, no habrá más remedio que destruir la infraestructura militar de esa organización fundamentalista en Gaza, sobre todo porque, al parecer, nadie más tiene la intención de hacerlo y tampoco es de esperar que ella renuncie al terror por iniciativa propia.

Una vez que aumente nuestro arsenal de "Cúpula de Hierro", la planificación y posible ejecución de una acción en Gaza resultarán mucho más prácticas. Hasta entonces, tendremos que frenar el terrorismo y seguir eliminando a los terroristas.

Hay que arrancar y neutralizar la idea de que somos fácilmente vulnerables desde el Sinaí, ya sea por medio de obstáculos previstos o a través de una serie de acciones militares.
El mundo debe entender que "tierra de nadie" es la más inestable de las estructuras sociales.
 

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