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A propósito de las elecciones en AMIA y de los judíos no tan genuinos


Publicado por: David Salischiker el 22 Diciembre 2011

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Autor: 
Dr. Ramón Gutmann

 

Para algunos es un escándalo. Para otros “lo que tenemos”.

Los argumentos del sector religioso (“ortodoxos o verdaderos judíos”) son: siempre se respetó a la primera minoría en las elecciones, ningún sector tuvo mayor crecimiento que el nuestro, garantizamos la vigencia de todo aquello que aseguró, asegura y asegurará nuestra continuidad como pueblo y como comunidad.

Los argumentos de “laicos y religiosos diferentes”: en esta comunidad tienen cabida todos aquellos que se asumen a sí mismos como judíos sin que otros les introduzcan el termómetro que les tome la temperatura de quién es un verdadero judío o una verdadera judía.

Me resultó interesante y aún conmovedor la generosidad del texto del "judaísmo del músculo" al Rab Levin. Conmovedor por su espíritu de no confrontación, el respeto por la kashrut de quienes la observan y otras negociaciones permanentes para consensuar entre quienes asumen distinta observancia religiosa y más aún la disposición macabea de ofrecer al Rab todo cuanto pudiese necesitar en caso que el Rav mismo los llegase a necesitar.

En ese mismo párrafo surge el tema teológico-político, cuando FACCMA señala con espíritu democrático y solidario que “a pesar de recibir de su persona agravios, para nosotros UD. es nuestro hermano y estaremos espalda con espalda para defenderlo”. Simplemente se deduce que el Rab será defendido por los judíos del músculo porque los macabeos defienden a sus hermanos.

Pero acaso por ello el Rab contestará “gracias por tu anuncio de dar tu sangre, hermano, para que podamos seguir estudiando las Escrituras” con literalidad irracional  y sin dar lugar a las interpretaciones de los miles de maestros y de “los otros rabinos” que naturalmente no lo son para el Rab, muchos de los cuales han enseñado que las Escrituras fueron escritas por mortales y no por Dios, que caben numerosas interpretaciones. Pero para el Rab ellos son y siguen siendo laicos perversos, judíos herejes y en realidad ateos como lo fueron Baruj Spinoza y sus seguidores filosóficos más modernos como Albert Einstein entre otros muchos.

Baruj Spinoza fue un hombre de sólida formación judía y filosófica, hombre pacífico e íntegro hasta el último día de su vida de tan solo cuarenta y cuatro años. Fue excomulgado a los 24 años de edad. El decreto de excomunión -  una de cuyas versiones fue publicada entre nosotros por la Sociedad Hebraica Argentina hacia 1950 - decía:

Los dirigentes de la comunidad ponen en su conocimiento que desde hace mucho tenían noticia de las equivocadas opiniones y errónea conducta de Baruch de Spinoza y por diversos medios y advertencias han tratado de apartarlo del mal camino. Como no obtuvieran ningún resultado y como, por el contrario, las horribles herejías que practicaba y enseñaba, lo mismo que su inaudita conducta fueran en aumento, resolvieron de acuerdo con el rabino, en presencia de testigos fehacientes y del nombrado Spinoza, que éste fuera excomulgado y expulsado del pueblo de Israel, según el siguiente decreto de excomunión: "Por la decisión de los ángeles, y el juicio de los santos, excomulgamos, expulsamos, execramos y maldecimos a Baruch de Spinoza, con la aprobación del Santo Dios y de toda esta Santa comunidad, ante los Santos Libros de la Ley con sus 613 prescripciones, con la excomunión con que Josué excomulgó a Jericó, con la maldición con que Eliseo maldijo a sus hijos y con todas las execraciones escritas en la Ley. Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa. Que el Señor no lo perdone. Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley. El Señor borrará su nombre bajo los cielos y lo expulsará de todas las tribus de Israel abandonándolo al Maligno con todas las maldiciones del cielo escritas en el Libro de la Ley. Pero vosotros, que sois fieles al Señor vuestro Dios, vivid en paz. Ordenamos que nadie mantenga con él comunicación oral o escrita, que nadie le preste ningún favor, que nadie permanezca con él bajo el mismo techo o a menos de cuatro yardas, que nadie lea nada escrito o trascripto por él."

Probablemente, como en 1656, la dirigencia comunitaria cuente hoy con el silencio de dirigentes que dirán “no nos metamos con esos temas porque no son de nuestra incumbencia y traen problemas que nos pueden perjudicar". Aunque en realidad constituye un problema central que nos introduce en el meollo del conflicto y es esencial al tema identificado como el conflicto ortodoxos-laicos.

Un poco de memoria. Baruj Spinoza fue un ejemplo de sabiduría, precursor universal de la filosofía moderna, pura humildad personal a través de decenas de referencias que testifican hombres de su época y posteriores dentro de la comunidad judía y fuera de ella  como Goethe.

El mundo judío lo revindicó como “uno de los más grandes entre nosotros” y en la década de los cincuenta del siglo veinte David Ben Gurion propuso revertir la excomunión contre Spinoza según reza la Encyclopedia Judaica. El empeño no había sido sopesado, ya que no había ni hay factor en la vida judía que tenga la autoridad para proceder en esa dirección. En 1925, el gran historiador Iosef Klausner, candidato como Einstein, a la presidencia del Estado de Israel, de pie en el Monte Scopus, donde nacía la Universidad Hebrea, proclamó “Baruj Spinoza, eres nuestro hermano” En 1953, respondiendo al anhelo de David Ben Gurion, el Gran Rabino de Israel, Isaac Halevi Herzog, recibió una consulta de Herz Shikmoni, director del instituto Spinozaeum de Haifa, quien le preguntaba si, desde el punto de vista de la ley religiosa judía, Spinoza permanecía excomulgado. Herzog respondió con cautela que la prohibición de leer a Spinoza no tenía validez alguna, aunque no quedaba claro  si el tribunal que lo había separado de la sinagoga tuvo la intención de que la excomunión perdurara durante las generaciones subsiguientes
 
En “Difícil libertad” de Emmanuel Levinas, editado por ese esfuerzo encomiable denominado LILMOD, se puede leer en el capítulo EL CASO SPINOZA “…la condena o la rehabilitación de Spinoza concierne sin embargo al pueblo judío. Se trata de una cuestión esencial desde la emancipación de los judíos en el mundo, por una parte, y la creación del Estado de Israel por el otro.…..Occidente significa libertad de espíritu. Todas las virtudes y algunos de sus vicios resultan de ella…”  

En DESAYUNO MORE GEOMETRICO Enrique Krauze le hace un reportaje a Jorge Luis Borges, un spinocista entusiasta durante toda su vida. Borges señala que “…a Spinoza trataron de asesinarlo, yo he leído que él corrió peligro personal..” Krauze le comenta que sí, que “…alguien sacó un puñal después de una función de teatro y que Spinoza conservaba el gabán con la huella…” Borges comenta entonces que él no sabe exactamente que es una excomunión pero entiende que sin embargo sabe que Spinoza sintió el hecho de ser rechazado por sus hermanos.
 
Estas amenazas, completamente vigentes hoy entre fundamentalistas judíos, están  acompañadas de todo tipo de fanáticas crueldades ya se han visto en Jerusalem, New York, Buenos Aires. Hostigamientos, separaciones y discriminaciones de género, asesinatos bendecidos. Pero los “laicos”, especialmente los menos consistentes (y menos íntegros y menos valientes) señalan: con eso no nos metemos, son temas de la religión ancestral, mientras los fundamentalistas avanzan políticamente a partir de la admiración de laicos que admiran los valores “permanentes” que sustentan los nuevos ortodoxos y los ortodoxos de siempre, o admiran como le ha cambiado la vida desde que dicho judío se hizo ortodoxo (aunque hagan trampas sabáticas y no sabáticas). Nuestros dirigentes “laicos” insisten en que con la religión no me meto no distinguiendo claramente las manipulaciones políticas a partir de lo teológico cuando precisamente se trata de revisar los contenidos de dichas manipulaciones. Alguien diría: “no es teología, es la política, estúpido”.

Siguiendo a Spinoza y siguiendo a la notable filósofa spinociana Marilena Chaui  entendemos precisamente que la teología es la teoría imaginaria de la contingencia. Centrada en la imagen de una voluntad omnipotente y trascendente que crea y gobierna el mundo, la imaginación teológica propone explicaciones que mantienen el miedo y la esperanza, pues dejan a cada uno de los humanos suspendidos de los designios imprevisibles de un poder altísimo, y propone códigos de conducta a través de los cuales la voluntad humana se somete a la divinidad por medio de aquel que afirma saber interpretarla: el teólogo

Es por ello que el TRATADO TEOLOGICO-POLITICO de Spinoza, señala Chaui, declara taxativamente que la verdad de la teología es enseñar la obediencia, pues su punto de partida es la distinción entre la razón o luz natural y la revelación o luz sobrenatural, distinción que, en realidad, afirma la inferioridad de la primera y la superioridad de la segunda, exigiendo que aquella se someta a ésta. Presentándose como interprete autorizado de las revelaciones divinas, el teólogo pretende con ellas detener la razón y dominarla. Así, lo que separa teología y filosofía no es una repartición sensata de competencias en la que cada una detentaría unas verdades que excluirían sin negar a las de la otra, de manera que ambas pudieran ser consideradas regiones diferentes del saber. Filosofía y teología no se distinguen por el contenido de sus verdades sino por la actitud diferente que exigen de aquel que desea pensar: LA TEOLOGIA EXIGE OBEDIENCIA Y SUMISION INTELECTUAL; LA FILOSOFIA ES EL EJERCICIO LIBRE DEL PENSAMIENTO.

Cientos de millones de personas aprendieron, conociendo o desconociendo a Spinoza, que podemos creer en Dios sin rendir cuentas a la teología que en todos los casos deviene política. Las formas organizativas de los fundamentalistas del siglo XXI en la nuestra y en las otras culturas religiosas debería ayudar a nuestros dirigentes a revisar la ampulosa frase vacía “con la religión no me meto” cuando no se trata más que de resolver estrategias de acción a partir de la libertad de pensamiento frente al ejercito santificado por ellos mismos que han mostrado una formidable habilidad para aparecer como mayoría siendo minoría. Precisamente porque no es fácil disciplinar a gente que piensa por sí misma frente a quienes preguntan “Rav, y ahora que hago” para los temas comunitarios. Además siempre tienen la última palabra porque los librepensadores están dispuestos a aceptar virtudes en los otros y los fundamentalistas han sido por siempre los magos ponzoñosos de la adjetivación y autovictimización.

Frente a nosotros aparece la necesidad de contar con capacidad de respuesta frente a los desafíos de estos años y de los próximos en términos de:

  • Matrimonios y convivencias mixtas
  • Educación judía con inserción comprometida como argentinos
  • Conflicto palestino-israelí y nuestro derecho a opinar
  • ¿Una única central judía?
  • Garantías para el pluralismo en todos los ámbitos

Cinco temas a encarar que cada integrante de la nuestra Comunidad debe evaluar entre otros temas como actor y testigo de nuestra realidad

¿Estamos en condiciones de hacer las cosas de manera diferente?
 

Dr. Ramón Guttman

 

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