Ud. está aquíCarta abierta a Eduardo Galeano

Carta abierta a Eduardo Galeano


Publicado por: Javifenix el 21 Mayo 2012

Bookmark and Share
Autor: 
Baruj Plavnick
Fuente: 
Pagina12

 

Soy uno de esos judíos que enfrentó la dictadura militar argentina, pero no fui asesinado.

Estar con vida cuando muchos de mi generación fueron muertos, no es ni un mérito ni un pecado. Supongo que Eduardo Galeano —a quien respeto sinceramente— piensa parecido, él también es un sobreviviente.

Estar con vida cuando otros han muerto no es sencillo. Muchas veces es una carga pesada, llena de nostalgias y de culpas. Muchas veces esa carga se elude con un triunfalismo vano, otras veces con el escepticismo radical; incluso el cinismo.

Estar con vida cuando otros han muerto no es sencillo, incluso muchas veces parece que «los demás» nos culpan por sobrevivir, muchas veces solo nosotros mismos sentimos la culpa de estar vivos.

«No entiendo por qué yo estoy vivo y mis compañeros están muertos», ¡pero con eso tengo que vivir! En términos generales, ser judío tiene mucho de «ser sobreviviente».

Para nosotros es difícil explicar por qué estamos vivos después de 3700 años; me imagino cómo sorprende a los gentiles y conozco cómo obsesiona a los imbéciles prejuiciosos.

Todavía no lo he dicho: la muerte de un solo palestino es una tragedia inconmensurable.

No hay idea, creencia, circunstancia o lo que sea, que justifique que un hombre derrame la sangre de otro hombre.

Cada vida truncada por acción u omisión de un ser humano es una degradación atroz de lo humano.

No hay argumentación o justificación alguna al fratricidio y, como Caín, nadie escapa a la marca. Las muertes y el sufrimiento de la población árabe-palestina pesarán sobre la conciencia histórica judía.

Eduardo Galeano, con miopía que parece deliberada y por lo tanto difícil de disculpar, en lugar de ayudar a la causa de la liberación palestina, la posterga.

La paz será alcanzada en Medio Oriente cuando los árabes palestinos puedan ejercer sus derechos humanos con libertad y reciban justo reconocimiento a todos sus derechos.

Dado que Israel —con esfuerzo y sacrificio— lleva la delantera en su autodeterminación, tiene una responsabilidad mayor. Mayor responsabilidad no exculpa la aún mayor responsabilidad de los que tienen mayor responsabilidad, por ejemplo los intelectuales de izquierda, los países árabes, los europeos, las Naciones Unidas, etcétera.

La paz depende de la justicia y la justicia depende de la verdad. Deslegitimar al Estado de Israel no contribuye a la verdad. Israel es una democracia auténtica, con partidos políticos que compiten por el voto popular, con una división de poderes real y con una libertad de prensa irrestricta.

No me gusta el curso que ha llevado buena parte de los gobiernos israelíes en los últimos 30 años, pero todos ellos han sido democráticamente elegidos por los hijos y nietos de quienes secaron pantanos y regaron el desierto.

El Estado de Israel comenzó donde ningún árabe pretendía vivir. Los Estados Nacionales son una invención de Occidente y la Modernidad, no son la verdad absoluta, habrá en el futuro otros modos de organización política, pero el análisis histórico muestra que los Estados Nacionales han sido un avance para la humanidad.

El Estado de Israel es una respuesta legítima a los legítimos derechos del pueblo judío. Los legítimos derechos de los árabes palestinos están postergados, pero los judíos no somos los exclusivos responsables de ello.

Negar la responsabilidad de las políticas de Israel no es ético, desconocer otras responsabilidades convergentes no solo es inmoral, es contribuir a la perpetuación de la tragedia.

Los sutiles deslizamientos a los argumentos antisemitas de la voracidad judía también son irresponsables.

El rabino Marshal Meyer solía repetir: «El antisemitismo golpea a los judíos, pero daña el alma de la humanidad.»

El Muro de Berlín no cayó por la conspiración judía. Coca-Cola tiene más influencia en la gente que el pensamiento progresista. ¡Por favor, no le echemos la culpa ni a la gente ni al pensamiento progresista!

Como les digo a mis colegas rabinos: si los judíos se alejan de la religión, no es culpa de los judíos ni de la religión, es culpa de los rabinos. Si la izquierda espanta es por lo que dicen y hacen los referentes de la izquierda.

¿Por qué se confunde la defensa de la causa palestina con la justificación del terrorismo? Matar no debe ser justificado de ninguna manera. Mi estimado Galeano: ¿hay que estar muerto para merecer el reconocimiento?

En Medio Oriente hay un conflicto. Los argumentos a favor y en contra llenan los espacios libres; mercenarios de la prensa, la radio, la televisión e Internet, ¿qué aportan a la verdad?

¿Qué aportan a la Justicia?

¿Qué aportan a la paz?

¿Es éticamente suficiente con ser elocuente e inteligente?

¿No hay nada para decir con respecto al uso perverso de la miseria ajena?

¿La humillación de la pobreza se resuelve haciendo que todos sean pobres?

Decir la mitad de la verdad, ¿no es una mentira?

Eduardo Galeano es injusto y además banaliza la tragedia: estar vivo no alcanza, es indispensable tener un sentido de la vida y sostenerlo a pesar de la muerte.

Lo que abunda es el absurdo, lo que hace falta es el sentido.

Para aportar a la justicia, para ayudar a la paz, Eduardo Galeano debería ser más leal a la verdad que a la ideología.

 

Su voto: Ninguno Promedio: 4.3 (6 votos)
Bookmark and Share