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¿Quién es judío?


Publicado por: David Salischiker el 14 Enero 2011

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Autor: 
David Mandel
Fuente: 
Mi Enfoque # 350 - 14-01-2011 - www.davidmandel.com

 

¿Gabrielle Giffords, la congresista americana víctima de un atentado criminal, que se identifica públicamente como judía aunque es hija de madre no judía, y no hace secreto de su simpatía a Israel, o, personas como el Profesor Norman Finkelstein, hijo de sobrevivientes del Holocausto, antisemita, falsificador de la historia y enemigo de Israel?

¿Quién es judío? es una pregunta que generalmente la hacen sólo dos grupos de personas: los judíos y los antisemitas.

Es paradójico que los antisemitas consideran que la respuesta es simple, clara y evidente, mientras que los judíos la consideran complicada y difícil de responder.

Los nazis, por ejemplo, tenían una fórmula muy sencilla para determinar si un individuo era judío o no: si la persona, sin tomar en cuenta su religión, tenía en su árbol genealógico tres o cuatro abuelos y abuelas judías, eso era suficiente para ser considerado judío y enviado al campo de exterminio. (Si sólo tenía uno o dos abuelos judíos, pertenecía a la categoría de mishling ―mezclados― lo cual tampoco era considerado un gran honor, pero, por lo menos, lo exoneraba de ser enviado a las cámaras de gas).

Para los judíos la respuesta no es ni clara ni simple ni evidente. La realidad es que los judíos están confusos respecto a quién es judío, y contestan la pregunta con otra pregunta: "¿De que punto de vista pregunta usted, religioso, étnico, cultural, sociológico, histórico, genético o culinario?" Repetidos debates en la Knesset sobre este tema siempre causan airadas discusiones y terminan inconclusos, sin poder llegar a una definición.

El pedagogo Ido Abram, judío holandés, ha nombrado cinco factores que, según él, determinan la identidad judía contemporánea, factores que varían en importancia relativa de acuerdo al lugar y a la época:

  1. Religión, cultura y tradición.
  2. Los vínculos con Israel y el sionismo.
  3. La reacción ante el antisemitismo, incluyendo los temas de persecución y supervivencia.
  4. La historia personal y la experiencia de la vida.
  5. La relación con la cultura y gente no judía.

En el judaísmo hay diversidad de criterios para determinar quien es o no es judío desde el punto de vista religioso:
 

  • Los judíos ortodoxos y conservadores consideran judíos al que es hijo de madre judía (aún si el padre no fue judío) o al que se convirtió al judaísmo según la Halajá (Ley Religiosa judía).
  • Los judíos reformistas consideran judíos al que es hijo de padre judío, (aún si la madre no es judía) o se convirtió al judaísmo de acuerdo a las pautas del Reformismo.

Consideremos los dos casos siguientes:
 

  • Gabrielle Giffords, congresista por Arizona, víctima del atentado de un demente criminal, se auto identifica como judía, atiende periódicamente una sinagoga, y siente gran simpatía a Israel. 
  • El Sr. Israel Shamir, nacido en Siberia, vivió un tiempo en Israel donde se convirtió al cristianismo, luego se mudó a Suecia, donde asumió un nombre sueco, Jöran Jermas. Hoy se dedica a escribir panfletos antisemitas, niega el Holocausto, pide la eliminación de Israel y acusa a los judíos de tener un plan para dominar el mundo.

¿A cuál de las dos personas se le podría considerar judío? ¿A una mujer que se enorgullece de sus antepasados y de su religión, o a un antisemita, apóstata de su religión, y obsesionado por un odio sin límites hacia los judíos?

De acuerdo a la Halajá, la Sra. Giffords, que se identifica como judía y proclama su amor a Sion, no es judía, pues su madre no lo fue, pero Israel Shamir, antisemita, apóstata y negador del Holocausto es judío porque es hijo de madre judía. El hecho de que Shamir se convirtió a otra religión no es relevante, ya que según el Talmud (Sanh.44a) aún si un judío renuncia al judaísmo y se convierte a otra religión, todavía sigue siendo considerado judío. (La Ley del Retorno―ver el siguiente artículo―aunque secular es más estricta en este sentido que la Halajá: un judío que se ha convertido a otra religión no tiene derecho a inmigrar a Israel o recibir la ciudadanía israelí).

En Israel hay miles de jóvenes que sirven en el ejército―defendiendo su patria a costa de sus propias vidas, que halajicamente no son judíos por no ser judías sus madres―a los cuales el establishment de los rabinos israelíes rehúsa convertir al judaísmo.

En la época bíblica la descendencia era patrilineal. La Biblia menciona, sin criticar, que Moisés se casó con una medianita, Judah se casó con una canaanita, José con una egipcia, Sansón con una filistea, y Salomón con infinidad de mujeres extranjeras, una de las cuales, de origen amonita, fue la madre de su hijo y heredero Rehoboam.

En la época talmúdica, durante la ocupación romana, los rabinos adoptaron la descendencia matrilineal. Algunos eruditos atribuyen el cambio a la influencia de la ley romana Mater semper certa est, pater incertus, es decir, “la madre es siempre cierta, el padre es incierto”, (frase que hoy, con el descubrimiento del ADN, ha perdido su validez). Otros creen que el cambio se debió a los casos, frecuentes en esa época, de mujeres judías violadas por no judíos.
 

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El reconocer el gobierno de Israel valida la posición de los ortodoxos de que solo son judíos los hijos de madre judía, genera que la mayoría de los matrimonios mixtos y sus hijos se alejen del judaísmo, eso está produciendo el actual rápido proceso de extinción demográfica que están teniendo las comunidades judías de la diáspora, ya que solo el año pasado de cada 100 judíos/as que se casaron en la diáspora 72 se casaron con no judíos/as, esta cifra aumenta cada año.

La única solución a este grave problema para la continuidad judía es aceptar la propuesta que hizo Golda Meier al congreso israelí, propuso que la ley del retorno sustituya a la ley del vientre.

La mayoría de los dirigentes judíos de Argentina tratan de evitar que este tema se debata públicamente. Los judíos tenemos que exigirles el derecho que tenemos de informarnos y de debatir democráticamente este tema, en el cual se juega la continuidad o la extinción demográfica de nuestro pueblo.

Este debate no puede esperar más. En Argentina en 1960 habia 500.000 judíos, en la actualidad quedan 200.000, y siguen disminuyendo rÁpidamente.

Lic. Naum Kliksberg
Coordinador General de
www.matrimoniosmixtos.info