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“El establishment comunitario buscó borrar el apoyo al peronismo”


Publicado por: Javifenix el 19 Octubre 2012

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Autor: 
Julián Blejmar
Fuente: 
para Plural JAI

 

A comienzos de este año, el historiador israelí Raanan Rein fue designado vicepresidente de la Universidad de Tel Aviv. En nuestro país, recibió tiempo atrás la Orden del Libertador San Martín, distinción otorgada a extranjeros “que en el ejercicio de sus funciones, merezcan en alto grado el honor y reconocimiento de la Nación". Todos estos reconocimientos, lo transforman en una de las voces más autorizadas para hablar sobre la historia argentina y muy especialmente sobre el peronismo, fenómeno que ha estudiado durante más de veinte años, y sobre el que publicó nueve libros y cerca de 40 papers académicos. Rein estuvo en Buenos Aires con motivo de la presentación de su último libro, y se hizo tiempo para dialogar con Plural Jai en el café del Museo Evita, espacio donde brindó reveladores testimonios en relación a las políticas del primer peronismo con respecto al Estado de Israel y la comunidad judía.

Pero antes, hizo referencia a su trabajo como investigador extranjero. “Muchas veces me han preguntado las razones por las que un israelí se interesa por Argentina, y debo decir que los historiadores extranjeros han podido contribuir a la historiografía argentina y a las discusiones de ciertos temas históricos. Los casos de Robert Potash analizando el rol de las Fuerzas Armadas o de Joseph Page o Daniel James trabajando sobre el peronismo, son solo algunos ejemplos de esto. En la Universidad de Tel Aviv, soy miembro del departamento de historia universal, mis colegas trabajan sobre historias de otros países del mundo, y mi oficio es enseñar historia argentina en Tel Aviv, así como investigar distintos aspectos de la historia social y política de este país. Es cierto que como historiadores extranjeros, tenemos muchas desventajas al no residir en el país y es muy probable que perdamos de vista muchos matices de la realidad argentina, pero también contamos con la ventaja de poder analizar algunos fenómenos y procesos con una importante objetividad, al no estar involucrados en luchas políticas e internas. En el caso específico del peronismo, al no tener que declararme a favor o en contra de este movimiento, puedo analizar el fenómeno con sus claros y oscuros”. Y justamente en relación a este movimiento, Rein afirma desde su particular óptica que “el peronismo ha sido muy heterogéneo desde un primer momento, por lo que da para todo y para todos, y cada uno puede pretenderse ser un heredero de Juan Perón. Desde Menem con su política de privatizaciones y preferencia de los mercados por sobre los temas sociales, hasta Néstor Kirchner implementando políticas muy distintas. Cuando se polemiza sobre quien lo representa más, me hace acordar a las pretensiones de muchos dirigentes religiosos, que buscan definir quién incorpora más o menos el ideario o la visión de los textos sagrados. Muchas veces los ortodoxos han puesto en duda mi judaísmo, pero yo no le voy a dejar a nadie decidir por mis componentes identitarios. En el peronismo, también se intentan tomar ciertos mitos e imágenes del primer peronismo, y no creo que podamos juzgar quien le es más fiel. En todo caso, en este tema que es político, es la ciudadanía la que definirá que dirigentes expresan mejor sus ideas”.

¿Cuál fue la postura de los primeros gobiernos peronistas frente a la creación del Estado de Israel?

La Argentina, al igual que los más importantes países latinoamericanos, se abstuvo en la votación por la participación de Palestina y el establecimiento del Estado de Israel. Sin embargo, una vez que el Estado fue creado, instaló la primera embajada latinoamericana. Ambos países firmaron también un importante acuerdo comercial en los años cincuenta, y hubo visitas reciprocas entre dirigentes argentinos e israelíes. Perón hizo de hecho todo lo posible para estrechar relaciones con el recién establecido Estado de Israel, y a partir de 1947 aprovechó cualquier oportunidad para condenar antisemitismo, afirmando que en la Argentina peronista no existía lugar para este tipo de manifestaciones. Aún más, Evita intentó identificar al antisemitismo con la “nefasta oligarquía que había sembrado sentimientos de división y odio en el seno de sociedad argentina”. Y tanto Perón como Evita dijeron en varias oportunidades que el pueblo judío podía entender mucho mejor que otros pueblos la lucha y el contenido social del peronismo.

¿Esta actuación política respondía a sus convicciones o se trataba de una estrategia?

En parte hubo pragmatismo, ya que Perón comprendió desde el primero momento que debía cambiar esta imagen nazi-fascista que tenía en muchos países, sobre todo en los Estados Unidos. Además, al igual que la mayor parte de los presidentes argentinos del siglo veinte, Perón era preso de este estereotipo del poder judío en el sistema político y los medios de comunicación de Estados Unidos, por lo que intentó acercarse al Estado de Israel y hacer gestos hacia los judíos en este país. Hubo entonces una dimensión pragmática en esta política, pero al mismo tiempo existió un genuino esfuerzo por parte del peronismo por incorporar en el sistema político a clases sociales y grupos étnicos que habían estado marginados en la historia argentina. Este es un tema que aún no se ha estudiado lo suficiente, pero es posible ver que al igual que los argentinos judíos, los argentinos árabes se insertaron por primera vez en el esquema político nacional. Se trató de un cambio notable, pues se experimentó la posibilidad de participar en distintos cargos estatales hasta entonces vedados para gran parte de la población argentina. Por eso, no se puede hablar solo de pragmatismo, sino también de cierta apertura hacia distintos grupos étnicos.

Un trabajo suyo menciona incluso el envío de ayuda por parte de Evita a nuevos inmigrantes israelíes…

La Fundación Eva Perón enviaba generalmente ayuda humanitaria luego de alguna catástrofe natural o alguna situación política determinada. En el caso de Israel, poseo una foto que constata el envío de esta ayuda, donde se puede ver al barco argentino que llega al puerto de Haifa, con cajas enviadas por la Fundación Eva Perón. Itzhak Navón por aquel entonces diplomático de menor rango que muchos años después llegaría a presidente de Israel, está en esa foto recibiendo el barco y las cajas con el sello de la Fundación. Esta ayuda tenía en realidad un valor simbólico más que un peso real, por lo que fue más bien un gesto hacia los argentinos judíos y el reflejo de esta política de acercarse al Estado judío y a los judíos argentinos, antes que una asistencia importante para el Estado de Israel. Y en parte tenía que ver también con algunos negocios y aportes hechos por argentinos judíos a la Fundación Eva Perón. Se trató en definitiva de un juego win-win donde todos ganaban, la Fundación, el Estado de Israel, y en cierta medida los argentinos judíos también.

¿Cuál es la razón por la que a pesar de todos estos hechos, desde diversos sectores se caracterizó al peronismo como un movimiento fascista e incluso antisemita?

En esto tuvo que ver el apoyo inicial brindado al peronismo por grupos nacionalistas de extrema derecha como la Alianza Libertadora Nacionalista, el acuerdo entre el peronismo y la Iglesia Católica durante la segunda mitad de la década del cuarenta, y el hecho de que Perón era un dirigente militar carismático, que llegó al poder poco después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y del fascismo, el cual también se caracterizaba por líderes carismáticos. Todos estos factores conjugados crearon esta impresión de Perón y el peronismo como un movimiento antisemita, lo cual es para mí una imagen falsa y distorsionada.

En el caso puntual de la comunidad judía argentina incidieron los mismos factores o existieron otros más específicos?

En primer lugar, el término “comunidad judía” es en sí mismo muy problemático para mí, ya que crea la falsa imagen de un colectivo homogéneo de personas, por lo que yo normalmente prefiero hablar de judíos en la Argentina y no de comunidad judía argentina, ya que muchas de las divisiones que han caracterizado a la sociedad argentina en general han caracterizado también a este colectivo argentino de origen judío. En relación a esta percepción, mucho tuvo que ver el hecho de que el establishment de las instituciones judías hizo un esfuerzo sistemático para borrar de la memoria colectiva de los argentinos judíos algunos procesos e individuos que le parecían políticamente incorrectos. Este establishment, al igual que muchos de los porteños de clase media, por razones de clase social tenía sus reservas acerca del peronismo, pero si uno se pone a investigar los sucesos acontecidos durante la presidencia de Perón, se encuentra con muchos judíos que sí apoyaron al peronismo, provenientes del movimiento obrero, de la intelectualidad, de los sectores profesionales y empresariales, y que mayormente no estaban asociados a las instituciones comunitarias. Sin embargo, en la historiografía y la memoria colectiva esto no aparece, ya que solo quedaron registradas las memorias de las instituciones, periódicos, o dirigentes judíos de los movimientos comunitarios sionistas y juveniles. Pero en la Argentina, como en muchos otros países, la mayoría de los judíos nunca estuvieron asociados a las instituciones comunitarias, y por lo tanto si intentamos entender la experiencia judía en este país, no debemos limitarnos a estudiar declaraciones o publicaciones de las instituciones comunitarias, sino también dejar entrar otras voces, que a veces son de judíos peronistas, comunistas, no sionistas, etcétera. Para mi es uno de mis deberes como historiador, dar voz a los que estaba marginados de las instituciones comunitarias y borrados casi por completo de la memoria de los judíos argentinos.

 ¿Por qué razones el establishment comunitario decidió silenciar estas voces?

Cuando en 1955 cae Perón, empieza un intento de desperonización de la sociedad argentina. Este proceso se reproduce dentro de las instituciones comunitarias, e incluso tuvo mayor éxito que en la sociedad argentina en general. Es impresionante observar cómo se echaron a muchos judíos de sus cargos en distintas asociaciones, por su pasada identificación con el peronismo. Por ejemplo, resulta increíble ver como un intelectual de la talla de Cesar Tiempo (Israel Zeitlin) fue ignorado casi por completo por las instituciones judías a partir de los años cincuenta. Tiempo fue un autor para mi tremendamente importante para la Argentina en general y para los argentinos judíos en particular, que en los años treinta lideró valientemente la campaña en contra del entonces director de la Biblioteca Nacional, un furibundo antisemita como Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, más conocido como Hugo Wast. Sin embargo, luego de la caída del peronismo, Tiempo fue ignorado casi por completo por las publicaciones intelectuales judías y por la toda dirigencia, y para 1960, en el catalogo de la biblioteca del IWO no figuraba ninguna de sus obras. Una anécdota al respecto, señala que en los años sesenta Jacobo Kovadloff, entonces vicepresidente de Hebraica, lo invita a dictar una conferencia en las instituciones de este club, tras lo cual se armó una enorme polémica en la junta directiva, planteando que no se podía invitar a un intelectual judío que se vendió al peronismo. Y estamos hablando de uno de los autores argentinos judíos más importantes del siglo veinte. Estaba claro que cuando se trataba de figuras de menor importancia ni siquiera había polémica alguna frente a la censura.

¿Qué imagen existe actualmente en Israel del peronismo?

Siempre ha sido muy difícil en el mundo descifrar este fenómeno. Si uno lee los diarios europeos de finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, o incluso de comienzos de la década del setenta, observa muy claramente esta incapacidad de analizar el peronismo. En el caso de Europa, la división clara era entre derecha e izquierda, y entonces existían dificultades para caracterizar al peronismo. Entenderlo fue un problema para los medios de comunicación y la opinión pública, y el peronismo siguió además sufriendo esta imagen que lo identificaba con la neutralidad argentina durante la Segunda Guerra Mundial y la posterior entrada de nazis a la Argentina. Sucede que Perón era una figura clave en el gobierno militar que condujo al país entre 1943 y 1945, y fue presidente luego de terminada la Segunda Guerra Mundial, con lo cual se creó en Europa esta imagen del peronismo como un movimiento cuasi fascista. En mi visión, la neutralidad argentina no se comprendió ni en aquellos momentos ni después, sino que se interpretó como si todas las Fuerzas Armadas y todos los dirigentes estuvieran a favor del Eje. Sin embargo, en Israel se dio un fenómeno interesante, ya que si uno revisa los medios de comunicación entre los cuarenta y los ochenta, no va a encontrar una imagen unidimensional del peronismo, pues siempre existieron sectores que pudieron apreciar el contenido social progresista y avanzado del peronismo, y la base popular de la que gozó. Por lo tanto, mientras la prensa de Estados Unidos, Inglaterra o Francia se pronunciaba en su mayoría en contra del peronismo, este no era el caso de la prensa israelí, más allá de que algunos diarios mantuvieron una clara posición hostil hacia este movimiento. En los últimos años, el peso del pasado o del siglo veinte tiene cada vez menos importancia, y los gobiernos se evalúan de acuerdo a sus políticas actuales, aunque también se reciclan en algunas oportunidades algunos mitos e imágenes del pasado no demasiado lejano.


Los populismos y Venezuela

Raanan Rein se encuentra entre aquellos historiadores que intentan dar brindar una mirada más comprensiva al fenómeno de los populismos sudamericanos. “En principio asigno mucha importancia al populismo, -afirma-, y de hecho es un concepto que empleo sin ninguna connotación negativa. Valoro mucho el contenido social que se encuentra detrás de muchos de estos movimientos y su importante aporte al desarrollo de muchas sociedades durante el último siglo. Sin embargo puedo ver también algunos aspectos problemáticos, fundamentalmente en este esfuerzo de sobre-identificarse con el pueblo, ya que esta sobre identificación transforma a quienes critican estos movimientos en enemigos del pueblo, lo cual me parece un aspecto negativo. Pero para mí muchos movimientos populistas han contribuido a democratizar las sociedades latinoamericanas, a erradicar algunas barreras entre distintos sectores sociales y étnicos, y a la formación de una identidad nacional, aunque es necesario analizar cada caso específico, ya que cada uno de estos movimientos latinoamericanos tiene su propia idiosincrasia”. En  relación al vínculo de la Argentina con Venezuela, señala que desde Israel no siempre está claro hasta qué punto llega este vínculo. “El desarrollo de un intercambio comercial con este país es algo más que legitimo, de hecho los mismos Estados Unidos son un cliente muy importante del petróleo venezolano, pero algunos gestos y declaraciones han creado una impresión de cierta identificación ideológica con el chavismo. Me refiero a una imagen, ya que no estoy comparando a estos países, y además no comparto esta demonización de Chávez, pero desde afuera la imagen es que la Argentina no ha logrado cultivar buenas relaciones con Venezuela y al mismo tiempo lograr diferenciarse para entablar otras relaciones con otros países”. 

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