Ud. está aquíTESTIMONIO DE DINA SIEGEL VANN

TESTIMONIO DE DINA SIEGEL VANN


Publicado por: nora el 30 Octubre 2009

Bookmark and Share
Autor: 
DINA SIEGEL VANN
Fuente: 
AMERICAN JEWISH COMMITEE

 
TESTIMONIO DE DINA SIEGEL VANN
DIRECTORA, INSTITUTO LATINO Y LATINOAMERICANO AMERICAN JEWISH COMMITTEE
ANTE EL COMITÉ DE RELACIONES EXTERIORES SUBCOMITÉ DEL HEMISFERIO OCCIDENTAL
SUBCOMITÉ DE MEDIO ORIENTE Y EL SUR DE ASIA SUBCOMITÉ SOBRE TERRORISMO, NO-PROLIFERACIÓN Y COMERCIO.
27 DE OCTUBRE DE 2009
 

Gracias, señor Presidente (del Subcomité de Relaciones Exteriores), por la oportunidad de compartir con usted y los miembros de los tres subcomités convocantes las numerosas razones por las que nuestra organización ha estado siguiendo con creciente preocupación el aumento de la presencia e influencia de Irán en el hemisferio occidental.
 
En realidad, el AJC sacó a la luz este problema en 2005, cuando Venezuela e Irán tomaron la decisión estratégica de expandir sus relaciones económicas y políticas, que se inician con la creación de la OPEP en 1964. Desde entonces, Venezuela se ha convertido en la puerta de entrada hacia una mayor cooperación entre Irán y otros países de dentro y fuera de la esfera de influencia del primero. Esto parece haber tenido consecuencias en el nivel e intensidad de las expresiones antisemitas, las relaciones bilaterales con Israel, y la calidad de la relación entre las comunidades judía y árabe locales. A medida que seguimos recorriendo la región, y planteamos el problema a funcionarios de gobiernos latinoamericanos, líderes de comunidades judías y representantes de la sociedad civil, encontramos que muchos comparten una creciente preocupación por esta tendencia.
 
Algunos de los principales objetivos y actividades de Irán en la región se tornaron evidentes allá por 1990. Se piensa que Irán y Hezbollah son cómplices en los atentados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y AMIA,  Asociación Mutual Israelita Argentina, en 1994, que dejaron 115 víctimas fatales y más de 500 heridos. El pasado 18 de julio conmemoramos el decimoquinto aniversario del atentado de 1994 – el peor ataque antisemita desde la Segunda Guerra Mundial, una atrocidad considerada crimen de lesa humanidad por el sistema judicial argentino.
 
Si bien el atentado de 1992 aún no está resuelto, un informe oficial del atentado a la AMIA provocó la activación de pedidos de captura emitidos por Interpol para el arresto internacional de varios funcionarios iraníes de alto nivel y un efectivo de Hezbollah, identificados sin lugar a dudas como autores materiales e ideólogos del atentado. Más aún, entre los acusados por la justicia argentina se encuentra el nuevo Ministro de Defensa iraní Ahmed Vahidi y Ayatolá Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, llamado en Irán reformista y líder espiritual, que era el presidente en aquel momento. También está acusado Mohsen Rezei, comandante del poderoso cuerpo de Guardias Revolucionarios desde 1981 a 1997, que se postuló como candidato conservador en las recientes disputadas elecciones presidenciales y para quien, junto con los demás, Interpol ha emitido alertas rojas. Mientras Teherán intenta  expandir su influencia en nuestro hemisferio, es importante comprender que hoy, al igual que ayer, quienes se consideran moderados en los círculos gobernantes de Irán, han participado directamente en masacres de inocentes y en la exportación de terrorismo.
 
Si bien la diversificación de las relaciones bilaterales y regionales es el sine qua non para países que desean ser percibidos como actores globales, las alianzas establecidas en los últimos años por muchos países latinoamericanos con Irán se podrían considerar un tanto problemáticas. Esto deriva de la actitud confrontativa de Irán hacia Estados Unidos e Israel y sus aparentes intentos por sacar ventaja del gobierno democrático, la competitividad, y un clima generalizado de libertad para promover su agenda. Todo esto ocurre en momentos en que resulta cada vez más claro que un hemisferio sano depende de lograr un sentido de asociación y conectividad entre todas sus naciones para garantizar la estabilidad regional.
 
En su audiencia de ratificación de junio, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, General Douglas Fraser, reafirmó las preocupaciones de su predecesor sobre "la intromisión de Irán en América Latina". El General Fraser también resaltó que "lo que realmente preocupa no es la interacción de nación a nación", sino "la conexión de Irán con organizaciones extremistas como Hamas y Hezbollah y el riesgo potencial que podría significar para la región".
 
En realidad en enero de 2008, el Almirante James Stavridis -en ese entonces a cargo del Comando Sur, y actualmente Comandante Supremo Aliado en Europa - había emitido una advertencia sobre la posibilidad de que los narcotraficantes latinoamericanos se asociaran con radicales islámicos. Recientemente, informes confiables de los medios han resaltado la cooperación permanente entre organizaciones como las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y Hezbollah. Sus esfuerzos conjuntos podrían permitir a los grupos terroristas trasladar bienes y personas a través de las fronteras sin ser detectados.
 
En octubre de 2008, investigadores estadounidenses y colombianos anunciaron el desmantelamiento de una organización internacional de contrabando de cocaína y lavado de dinero que aparentemente usaba parte de sus utilidades para financiar a Hezbollah. Supuestamente las drogas se enviaban vía Venezuela, Panamá, y Guatemala a Estados Unidos, Europa y Medio Oriente. En abril de este año, 17 individuos fueron arrestados en Curazao por su supuesta participación en un cartel de droga internacional que apoyaba financieramente a Hezbollah en el Líbano. Según un comunicado de las autoridades holandesas, los arrestos se hicieron gracias a una operación coordinada de la policía y órganos judiciales de Curazao, los Países Bajos, Bélgica, Colombia, Venezuela y Estados Unidos. El dinero obtenido de la droga supuestamente se invertía en varios países, decía el comunicado: "La organización tenía contactos internacionales con otras redes criminales que apoyaban financieramente a Hezbollah en Medio Oriente. Grandes cantidades de dinero proveniente de la droga fluían hacia el Líbano, donde se hacían pedidos de armas que se hubieran entregado desde Sudamérica".
 
Desde el atentado de 1994 contra la AMIA, Hezbollah ha incrementado notablemente su presencia y recaudación de fondos particularmente en la zona de la Triple Frontera que comparten Argentina, Brasil y Paraguay, según lo documentan múltiples informes y servicios de inteligencia.
 
El último Informe Anual sobre Terrorismo por Países del Departamento de Estado de Estados Unidos, publicado en abril de 2009, confirmó que sectores de simpatizantes ideológicos en Sudamérica y el Caribe brindan apoyo financiero y moral a grupos terroristas de Medio Oriente. El informe reiteró que Estados Unidos está preocupado porque los seguidores de Hezbollah y Hamas recaudan fondos en la Triple Frontera participando en actividades ilícitas y pidiendo donaciones a simpatizantes de las numerosas comunidades musulmanas de la región. Funcionarios policiales continúan controlando los crecientes vínculos entre extremistas de la Zona de Libre Comercio de Iquique en Chile y los de la Triple Frontera.     El informe también señaló que la inestabilidad política de Bolivia, su débil marco legal, creciente cultivo de coca, y el establecimiento de relaciones diplomáticas con Irán lo convierten en un sitio posible de actividad terrorista.
 
El vuelo comercial semanal entre Teherán y Caracas vía Damasco sigue siendo un tema preocupante. Se ha señalado que estos vuelos viajan completos desde su inicio en marzo de 2007, a pesar de que resulta virtualmente imposible comprar un pasaje online a través del operador de vuelo Iran Air o la empresa del estado venezolano, Conviasa. Según un artículo publicado el 21 de diciembre de 2008 en el periódico italiano La Stampa, los pasajeros y carga de estos vuelos incluyen oficiales de inteligencia y militares, así como "materiales" quizás prohibidos por la ONU - incluyendo, según algunos, materiales relacionados con el desarrollo de armas nucleares. Los viajeros de esos países y Siria a Venezuela no requieren visa, lo que plantea preocupación sobre la proliferación de pasaportes falsos y la dificultad de controlar las fronteras.
 
Irán ha puesto en práctica una política proactiva de extensión a otros países de América latina, explotando el sentimiento anti norteamericano y ofreciendo fondos muy necesarios. Desde la elección del presidente Ahmadinejad en 2005, Irán ha iniciado, restablecido e incrementado su representación diplomática en 11 naciones (Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Nicaragua, Uruguay y Venezuela). El presidente de Bolivia Evo Morales viajó a Teherán en septiembre de 2008 en busca de inversiones iraníes para los sectores industrial y de producción de su país. Durante esta visita oficial, Morales anunció la intención de su país de trasladar  la única embajada existente en la región, de El Cairo a Teherán. El presidente Ahmadinejad ya comprometió más de mil millones de dólares para brindar asistencia a la nación sudamericana.
 
Contra este telón de fondo, muchos de los 450.000 judíos de América latina se sienten muy vulnerables. Especial preocupación plantea la situación de las comunidades en países como Venezuela, que mantiene intenso contacto bilateral con Irán. El uso del antisemitismo como herramienta política, y las virulentas expresiones anti-judías y anti-sionistas en los medios oficiales, particularmente durante la Guerra del Líbano en 2006 y la operación de Gaza en 2008-2009, parecen haber sido el resultado de esta alianza. Expresiones de los presidentes Chávez y Morales y otros funcionarios de gobierno denunciando a Israel como genocida y racista culminaron con la ruptura de relaciones de Venezuela y Bolivia con el estado judío después de seis décadas de vínculos bilaterales cálidos y constructivos. Esta tendencia preocupante persistió durante el último viaje del Presidente Chávez a Libia, Siria e Irán.
        
Ha habido varios incidentes de violencia contra instituciones comunitarias, el más reciente en febrero de 2009 contra la sinagoga de Caracas Tiferet Israel. Relaciones tirantes, e incluso confrontaciones entre miembros de las comunidades árabe y judía locales son eventos perturbadores, y contribuyen a la fractura de la sociedad en su conjunto. Éste es el resultado de una virulenta retórica anti-sionista, y campañas en los medios, que reflejan un intento concertado de importar conflictos políticos ajenos a la región.
 
Vean lo que ocurrió el mes pasado en Honduras. El presidente Zelaya y al menos un partidario prominente de la esfera de los medios, utilizaron el antisemitismo, totalmente alejado de la compleja impasse política del país – de la misma manera que lo hacen Venezuela y otros países, para usarlo como chivo emisario y deslegitimar. Se trata de una situación preocupante, y merece mayor atención por parte de quienes pretenden defender la tolerancia, el pluralismo y la democracia en el hemisferio.
 
Si bien no podemos probar una relación causa-efecto directa, es muy probable que el desarrollo de relaciones personales estrechas, y opiniones y agendas compartidas, incluyendo el deseo expresado por el presidente Ahmadinejad de destruir el Estado judío, han impactado en el estado de situación de la región. En este contexto, nos preocupa profundamente que a pesar de las buenas intenciones del presidente Lula, muchos percibirán la visita programada del líder iraní a Brasil el 23 de noviembre como un gesto de apoyo a sus posturas extremas. En realidad, es razonable presumir que el líder iraní, después de las recientes medidas asesinas contra el disenso político del verano, lo percibirá así.
 
Hace tres años, el AJC publicó información en la que registraba una tendencia que pasó desapercibida para la mayoría de los observadores de la región. Hoy, si bien el tema se debate con mayor frecuencia, se está haciendo caso omiso o minimizando amenazas evidentes. El mero establecimiento de relaciones entre naciones soberanas no constituye en sí mismo una causa de preocupación. Sin embargo, el atentado a la AMIA es un recordatorio trágico y convincente de los peligros potenciales que significan Irán y sus aliados para la seguridad y bienestar de las Américas. Lamentablemente, muchos países han elegido asignar una importancia menor a este evento en pos de mayores vínculos comerciales y diplomáticos. En realidad, el doble discurso regional e internacional ha bloqueado los esfuerzos del gobierno argentino de extraditar y castigar a los autores ideológicos del ataque, que incluyen a miembros de los actuales círculos gobernantes de Irán.
 
La percepción generalizada de algunos gobiernos que el atentado a la AMIA está alejado en el tiempo y desconectado de su propia realidad ha generado las condiciones necesarias para la expansión de la influencia y actividades iraníes. Su mayor presencia podría sin duda tener fuertes implicancias para la democracia y seguridad de la región. Las crecientes relaciones estratégicas establecidas entre países del Hemisferio Occidental e Irán ameritan nuestra atención y preocupación. Se necesitan acciones concertadas y decisivas para monitorear cuidadosamente la actividad de Irán y los grupos que subsidia, evaluar correctamente su potencial para causar daño, y generar mecanismos para evitar escenarios potencialmente peligrosos.
 

Su voto: Ninguno Promedio: 1 (1 vote)
Bookmark and Share