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Dos mundos diferentes


Publicado por: Javifenix el 20 Agosto 2012

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Autor: 
David Mandel
Fuente: 
www.mandeldavid.com

 

Una casa dividida contra si misma no puede permanecer de pie

Abraham Lincoln, citando Marcos 3:24

Dejando a un lado las simpatías o antipatías que una persona pueda sentir hacia el Estado Judío, Israel tiene merecidamente la imagen de un país progresista, moderno, de alta tecnología, de excelentes universidades y de soleadas playas llenas de lindas chicas en bikinis. Todo esto expresa la realidad del país, pero no la completa realidad. El país es un mosaico de diversos colores en el cual la mancha oscura que es la población ultra ortodoxa, (donde los hombres visten uniformemente de negro), está creciendo día a día. Lo que constituía una pequeña minoría cuando se creó el Estado, ahora es el 10% de la población, y se calcula que en dos décadas será el 20%. Ya hoy el 21% de los alumnos en las escuelas primarias pertenece a la comunidad ultra ortodoxa.

Los ultra ortodoxos y el resto de la población judía de Israel viven en el mismo país, pero habitan dos mundos separados y diferentes que no tienen contacto entre si, y que no entienden uno al otro. Hablar hebreo es prácticamente lo único que tienen en común, (y aún esto no es 100% ya que hay extremistas que consideran que hablar en hebreo constituye una blasfemia; según ellos, el idioma de Abraham, Isaac y Jacob debe ser usado sólo para rezar).

Para los ultra ortodoxos es normal, y hasta digno de alabanza, que el hombre pase el día estudiando mientras que la mujer trabaja, (aparte de llevar la casa y cuidar a los niños). En el resto de la población judía se considera una vergüenza reprochable que el hombre, si goza de salud, no trabaje y que dependa de los ingresos de la esposa.

Los ultra ortodoxos no tienen ambiciones materiales. En sus casas no hay televisión ni computadora, y los únicos libros que tienen son los sagrados o comentarios sobre los libros sagrados. El resto de la población judía anhela progresar y mejorar su situación económica, para beneficio de ellos y de sus hijos; no puede imaginar vivir sin televisión ni computadora, y los libros en sus bibliotecas abarcan toda clase de temas, de ficción y de no ficción.

Los ultra ortodoxos consideran que los otros judíos son completos ignorantes, (sentimiento que es reciprocado por el resto de la población judía), por su (en la mayoría de los casos) escaso conocimiento de los libros sagrados del judaísmo. El resto de la población judía considera que los conocimientos de los ultra ortodoxos (en la mayoría de los casos) en materias de historia, ciencia, geografía, inglés, matemáticas, etc. etc. están al nivel de lo que se consideraba una persona culta en la Edad Media.

El resto de la población judía resiente el hecho de que los ultra ortodoxos se niegan a compartir la defensa de Israel haciendo servicio militar. Los ultra ortodoxos creen sinceramente que son sus plegarias las que realmente defienden al país.

Hay actos de los ultra ortodoxos que dejan perplejos, y hasta indignados, al resto de la población. Separar en los vehículos públicos a hombres de mujeres, reservando los asientos de atrás para el público femenino, es una actitud incomprensible para el resto de la población que lucha por la igualdad de los sexos. O, por ejemplo, separar las veredas públicas para el tránsito de hombres y mujeres. O, como sucedió hace unos días, desenterrar a un cadáver y enterrarlo en otro lugar del cementerio "porque sus vecinos de tumba no eran suficientemente religiosos cuando estaban en vida".

En el reverso de la moneda también hay actos de la población secular que son incomprensibles e indignantes para los ultra ortodoxos. ¿Cómo puede un judío ir en automóvil en sábado cuando Dios claramente ordenó que está prohibido? ¿Cómo es posible que existan restaurantes donde sirvan comida no kasher?

Esta situación es una bomba de tiempo tan o más grave que la amenaza nuclear de Irán de exterminar a Israel.

 

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