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NUNCA TE OLVIDAREMOS, DANNY...


Publicado por: David Salischiker el 31 Octubre 2010

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Autor: 
Luis Gutman
Fuente: 
FICJA - Festival Internacional de Cine Judío en Argentina

 

A 75 años del debut en el cine de Danny Kaye (nacido David Daniel Kaminski) en el cortometraje de 17 minutos de duración titulado “Moon Over Manhattan”, el FICJA se enorgullece en rendir homenaje a este extraordinario actor, comediante, cantante y seductor pelirrojo que dejó una impronta en el cine difícil de olvidar para quienes lo disfrutamos y –con seguridad- fascinante para quienes nunca hasta hoy lo vieron. Presentamos uno de sus más brillantes roles -cómico a la vez que emocionante, en el film YO Y EL CORONEL, que protagonizara junto al actor alemán Curd Jurgens, bajo las órdenes del director británico Peter Glenville.

Danny nació el 18 de Enero de 1913, en Brooklyn -como tantos otros judíos que luego sobresalieron en Hollywood y en Broadway. A los 13 años dejó la escuela para trasladarse a lo que en ese entonces se llamaba el “Borscht Belt”, o bien los “Alpes Judíos” en las montañas Catskill, al Noroeste del Estado de New York, el sitio preferido por la comunidad judía para pasar las vacaciones, y que tuvo vigencia desde los años ’20 hasta prácticamente 1960. Por supuesto, había que entretener a esa masa de judíos, mayormente ashkenazíes. Así fue como Boris Thomashefsky -el actor estrella del teatro judío de la época- fundó varios teatros en la zona, algunos de ellos al aire libre. Danny precozmente desarrolló allí las artes del tummler, término Inglés de origen Idish que define a un maestro de ceremonias, especialmente aquel que motiva a la audiencia a interactuar con los artistas.

Como quedó dicho, debutó en el cine en el cortometraje realizado en 1935, pero inevitablemente recaló en Broadway, donde en 1939 a la edad de 26 años pisó por primera vez allí un escenario en el espectáculo "Straw Hat Revue". Fue al año siguiente, en el musical "Lady in the Dark", cuando logró atraer la atención del público y de los agentes de artistas. Sin embargo fue su esposa Sylvia Fine, con quien se casó ese año de 1940, quien pasó a manejar su carrera. Lo ayudó a crear sus rutinas y chistes, y escribió la mayoría de las canciones que Danny interpretó en esa época.

Samuel Goldwyn (nacido Goldfish), ya instalado como importante productor de Hollywood, lo contrató para protagonizar en 1944 la comedia “Up in Arms”, que lo proyectó definitivamente dentro del cuadro de las estrellas del cine norteamericano. Sus filmes más recordados son “Hans Christian Andersen”, donde encarnó al escritor y poeta danés, famoso por sus cuentos para niños; “Navidad Blanca”, junto a Bing Crosby y Rosemary Clooney (tía del hoy exitoso George Clooney); “El Bufón del Rey”, junto a la aun activa Angela Lansbury; y –además de nuestra presentación de YO Y EL CORONEL- “Las Cinco Monedas”, contando la historia del trompetista Red Nichols, junto a Louis Armstrong, film que registra un inolvidable pasaje en el que ambos cantan “Cuando los Santos Vienen Marchando”.

Contando ya con 68 años, realizó una de sus últimas performances en el film para TV titulado “Skokie”, nombre de un pequeño pueblo cercano a Chicago, mayormente habitado por judíos, y recordado por el famoso juicio que se llevó a cabo en 1977 para dilucidar el derecho de un grupo neo-nazi de realizar una marcha por la avenida principal del pueblo.

En sus últimos años, Danny gustaba de invitar amigos a su casa a disfrutar de su última afición: la cocina. Se especializó en comida oriental, y un sector del Instituto Culinario de los Estados Unidos en Hyde Park lleva su nombre. También dedicó tiempo a diversas actividades de caridad, llegando a trabajar cercanamente en este sentido con UNICEF.

Danny falleció el 3 de Marzo de 1987 de un infarto, a los 74 años. Como dijimos, 2010 marca los 75 años de su debut en el cine. El FICJA lo homenajea con la proyección de YO Y EL CORONEL. Esperamos que disfruten del delicioso film y de las finas artes de comediante de un grande que jamás olvidaremos.
 

Si no cocinas con amor, alegría y humor, la comida no tendrá gusto.”
Me convertí en un entretenedor no porque quise, sino porque estaba destinado a serlo.
Danny Kaye

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