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En Memoria


Publicado por: Javifenix el 10 Julio 2012

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Autor: 
Luisa Zapivilevich
Fuente: 
para Plural JAI

 

Sentía que el tema estaba terminado, superado, sublimado. Finito. Los que se mueren no vuelven del más allá.

Sin embargo alguien, que no había claudicado frente a la misma situación, le contó a un amigo que la fecha se acercaba y éste se lo recordó a él. Una lucha personal frente a la indiferencia de los diarios o la televisión. Había pasado demasiado tiempo.

La fecha se recordó de persona a persona, de institución en institución, de reunión en reunión.

Hacía mucho que él había conseguido un equilibrio interior que le permitía continuar con su vida.

Tan sólo, a veces, una súbita irritación del carácter, o un pasajero estado depresivo o apenas un inexplicable malhumor, lo atacaban sin motivo aparente.

Cuando recordó que hoy era la marcha, se rebeló. ¡No otra vez la bronca y el dolor!. Aquellos que aún se reunían tendrían un resto de energía con la que él no contaba.

Decidió no concurrir. Que se juntaran los demás: él, este año, no. Su capacidad de resiliencia estaba agotada.

Se levantó temprano.

-Me voy a caminar por los lagos de Palermo, le dijo a su imagen del espejo mientras se afeitaba. 

Se puso un jogging y zapatillas cómodas y salió.

Para darse ánimo comenzó a caminar con energía. Los pasos amplios, balanceando los brazos, la mirada al frente. Pensó que era bueno un poco de autocomplacencia frente a la necesidad de justicia que tiempo atrás lo atenazaba hasta la tortura. Estaba decidido a protegerse del sufrimiento. Caminó y caminó. La vida debe continuar.

Se sentía orgulloso de sí mismo y de cómo había logrado que cuerpo y espíritu se complementaran para hacer su voluntad.

Por eso, cuando se encontró en la calle del recuerdo, se sorprendió. Como siempre grupos de personas, cada vez más densos, parecían atraídos hacia la pared de la memoria donde figuraban los nombres de los muertos por la infamia. Más gente venía caminando por las calles laterales y se apretaban junto a los que ya estaban. Se vió a sí mismo marchando lado a lado con sus pares todos con el mismo objetivo: un ansia de justicia renovada para aplacar el dolor insuperable. Despertaba en su conciencia lo que nunca había dormido: transformar la pena en acción.

Cuando sonó el shofar estremecedor, se dijo que los muertos “sí” vuelven del más allá cuando no se los olvida.

 

 

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