Ud. está aquíA raíz de un Artículo del Rab. Daniel Groisman: Fundamentalismo, descalificación y exclusión. ¿Es la ideología de la actual conducción de la Comunidad? NOS INTERESA TU OPINIÓN

A raíz de un Artículo del Rab. Daniel Groisman: Fundamentalismo, descalificación y exclusión. ¿Es la ideología de la actual conducción de la Comunidad? NOS INTERESA TU OPINIÓN


Publicado por: David Salischiker el 02 Agosto 2009

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Autor: 
Daniel Groisman
Fuente: 
Iton Gadol

 
Plural JAI da a conocer la nota publicada por Iton Gadol el miércoles 29 de julio escrita por el Rabino Daniel Groisman, quien forma hoy parte de la Comisión Directiva de AMIA.
Invitamos a leer la nota completa y dejarnos su opinión como comentario al final de este artículo.
 
 

9 de Av. Reflexión sobre los últimos acontecimientos en la comunidad judía argentina

Por Daniel Groisman
 
Mi deseo es dar un mensaje serio sobre Tishá de Av. El 9 de Av es una fecha triste en el calendario judío, en la que hubo muchas instancias de sufrimiento en el pueblo de Israel. Hoy no tenemos Beit Hamikdash. Estamos transitando días de duelo, y muchas leyes que rigen nuestro comportamiento en estos días remiten a la necesidad de sentir esta falta, carencia y ausencia del templo y del ocultamiento de Dios, que nos hace tener menos claro, cuáles son los desafíos verdaderos de nuestra vida y cuáles son los caminos por los que debemos transitar.
 
Alguien decía que si los judíos de esa época no cambiaban sus conductas, iba a venir la destrucción. Entonces esa es la pregunta, ¿Por qué salimos al exilio? Y nadie en esa época sabía contestar. Se veían desvíos en la conducta del pueblo de Israel.
 
En aquel momento se lloró enormemente, pero hoy deberíamos llorar por la situación en la que estamos. Transitamos momentos de crisis y de destrucción al ver que hay un holocausto espiritual, que en cifras es mayor al holocausto nazi. Cuando vemos un gran porcentaje de miembros de nuestra comunidad que ignoran y desconocen la forma de vida judía, incentivamos a que se alejen aun más del judaísmo, sin aun conocerlo y sin saber de que se trata.
 
Quizás el principal problema que tenemos, y hoy es un momento adecuado para reflexionar, es que ignoramos y no queremos reconocer la crisis y la destrucción en la que está envuelta nuestra comunidad.
 
Lamentablemente tenemos un proceso que está influenciado por dirigentes que en vez de tener la capacidad de reconocer sus fracasos y destrucciones, insisten y proponen la misma receta que nos llevó a esta situación. En estos días, al escuchar estos mensajes de ex presidentes, de miembros de la comunidad central y de dirigentes políticos diversos, se verifica que hablan de cosas que no conocen y que insisten y proponen recetas que no han hecho más que llevarnos a esta situación de asimilación creciente en nuestro pueblo.
 
Por lo tanto, estamos en una situación muy difícil. Para poder salir de ella, se requiere un esfuerzo muy grande. Lo más difícil es que ignoramos y no queremos ver la situación de desastre en la cual estamos sumergidos, donde reconozco que a las mismas personas que están viviendo el fracaso por el dolor, les cuesta reconocerlo. Este fracaso se puede ver reflejado en los matrimonios mixtos y  en nuestra juventud, que está desconectada de nuestra forma de vida.
 
Quiero dejar en claro que no quiero meterme en la vida de las personas. Cada uno tiene libre elección y decide sobre lo que quiere hacer. Pero no podremos salir si no reconocemos la situación en la que estamos. Es un día apropiado para que juntos reflexionemos desde el reconocimiento de la situación, pudiendo aportar una chispa de luz en esta situación tan difícil,  donde sabemos que somos el pueblo del libro, el pueblo de la palabra, que hoy está sufriendo un proceso de desconocimiento de su propia forma de vida.
 
Los sabios nos enseñan que una de las dificultades más importantes que tiene el ser humano es poder soportar su fracaso. La persona puede aceptar que fracasó, por eso cuando hay elementos reales, prefiere mirar para el costado, porque la herida narcisista que produce el reconocimiento del error es tan grande, que decide mirar para el otro lado.
La frase “yo no fracasé”, explica las grandes quiebras de personas que dicen ¿“cómo no me di cuenta”? mientras veía que pasaba esto o aquello. Seguro que había elementos para darse cuenta, pero el dolor y el orgullo de la persona de no querer reconocer un fracaso, es lo que la lleva a insistir e insistir, hasta quizás terminar con su propia destrucción.
 
Esto se traduce al fracaso de la comunidad, que se mide en estadísticas como la asimilación y la pérdida de los valores generales que siempre caracterizaron a nuestro pueblo. Una comunidad sumida, en grandes proporciones, en una vida estrictamente material y física, donde los objetivos son el éxito económico y profesional. Entonces me pregunto, ¿dónde está nuestra forma de vida, nuestra esencia? Para eso somos el pueblo de Israel.
 
En relación a la nota de Grynwald que salió publicada en Clarín, puedo decir que lo que más me inquieta es que en vez de reconocer su fracaso al decir “yo no hago Casher, yo no hago Shabat”, se pone a la cabeza del modelo asimilacionista. Esa actitud representa el fracaso de este hombre, de su partido y de la dirigencia.
 
Luego de leer esa publicación, me surgieron diferentes interrogantes, como ser: ¿Por qué está pasando esto en la comunidad? A lo que respondo que es el producto de las políticas que se siguieron. Se pensó que con Rikudim y que con Hibrit (hebreo), se iba a transmitir contenido judío. Pero, ¿qué es entonces la comunidad? Es el resultado de políticas que se implementaron hace 50 años. Fueron políticas donde en ningún momento se valorizó, ni se buscó transmitir la esencia de la vida judía y estas políticas se generaron a partir de objetivos vacíos que nada tienen que ver con la esencia de la vida judía.
 
Hoy la mayoría de los dirigentes judíos se rasgan las vestiduras y en relación a la asimilación, hasta el canciller israelí dijo que "la mayoría de los judíos van a Hebraica, Hacoaj y Macabi”. Sin embargo, eso no es suficiente para garantizar la vida judía, dado que sabemos que en esas instituciones hay muchos matrimonios mixtos.
 
A pesar del fracaso, AMIA no está dando mejores contenidos que los que daba 50 años atrás. Esto se fundamenta en el problema principal de que el otro lado no quiere escuchar y no quiere reconocer. Por eso pongo tanto énfasis en que el punto es reconocer el fracaso y la crisis.
 
Nadie se anima a decir que el problema es la asimilación, pero cuando decimos ¿qué hacemos?, la propuesta es “hagamonos socios de Hacoaj”.
 
La falta de nuevas políticas y del reconocimiento de la situación de crisis tienen como consecuencia que la comunidad esté “congelada”. Con esto quiero decir que los políticos no representan a nadie. Lo único que hacen los partidos es frenarnos. ¿Qué hace Avodá? Justamente ayuda a que la juventud se asimile. En realidad, todos están en contra de la asimilación pero nadie hace absolutamente nada.
 
Lo que sí hacen, sin embargo, es destilar odio hacia la figura del religioso. Este es otro gran problema de la comunidad, que se reveló y se dejó traslucir en las últimas elecciones, donde se vio el odio entre esta gran familia judía, que lamentablemente nos ha superado.
 
La dirigencia sigue insistiendo con posturas políticas, viejas recetas políticas decadentes que condujeron al decaimiento de la comunidad. Hay manejos políticos, como decir que hubo 500 personas en el famoso acto de AMIA del sábado 18, donde en realidad hubo 50.
 
Pero ¿Por qué hay manejos? Porque el proyecto es un proyecto lamentablemente similar a las personas que nos rodean, un proyecto de orden político que no responde a los problemas de nuestra comunidad, que se refieren a salir de la situación en la que nos encontramos. Para salir hace falta dialogar y ni siquiera se puede lograr el diálogo. No hay con quien hablar. Y lo vemos en el Vaad Hajinuj.
 
Me parece entonces que estamos empezando de muy abajo y debemos reconocer la situación para poder superarla. Tenemos a la gente que lideró políticamente el proceso que nos llevó hasta este decaimiento y que sigue proponiendo los mismos objetivos. Este es un sistema que expulsa al judío de la comunidad, por eso los judíos están fuera de las instituciones, y me atrevo a decir que hasta fuera de los clubes, y es un proceso que se va autoalimentando.
 
Por eso en la nueva conducción de la AMIA lo que hemos demostrado, es que a pesar de todas las falsas acusaciones malintencionadas que se hicieron respecto del grupo observante -sobre faltas de respeto, agresiones y agravios- estamos intentando establecer puentes de diálogo con todos los sectores de la comunidad para que se comprenda la gravedad de la situación, con el objetivo de iniciar un proceso de reconstrucción.
 
La otra realidad es que pocas son las personas que conocen esta problemática. La gente está tan marginada, que no registra lo que pasó, ni lo ve en los diarios y, realmente, no le importa quiénes son estos dirigentes. La realidad es que la masa del pueblo judío no los conoce. La gente no los registra ni les parecen relevantes y ciertamente tampoco creo que esta polémica por la actividad del día sábado 18, haya hecho carne en general, excepto a los que están allegados a la función política o al poder.
 
La realidad actual es que la gente está muy alejada y no podemos llegar a ella. Nosotros, los observantes, sí podemos llegar pero a cuenta gotas, con chicos que estudian Torá. Hoy en día, en ese sentido, se está creciendo. Lento, pero se está creciendo. No obstante, no se crece por los canales institucionales. Esos canales están cerrados por culpa de la dirigencia que no reconoce el fracaso. Esta es la verdad. Como consecuencia, finalmente nos vinculamos de una forma transversal diciéndole a los Ieudim (judíos) “vengan a ver de que se trata”.
 
Es bueno en este momento también aclarar que “religión” no es una palabra del vocabulario hebreo, es una palabra que viene del latín, que quiere decir “religar” o “reunir”,  donde el feligrés se reúne con dios en iglesia. Pero para nosotros esa palabra no existe. El judaísmo no es una religión, el judaísmo es una forma de vida. Tishá de Av, por ejemplo, no tiene que ver con la religión. Tiene que ver con nuestra forma de vida cotidiana, con los valores cotidianos, y es importante que esto se entienda. Nosotros no estamos dando un mensaje religioso. Sólo creemos que la religión judía es la que surgió y se desarrolló llevando adelante una forma de vida. Y la forma de vida tiene valores, contempla todos los aspectos de la vida cotidiana de un judío. La nota de Grynwald rompe con esa forma de vida y estimula a seguir alejando a los judíos de esta forma de vida sin que la conozcan.
 
El ser judío remite a una forma de vida muy particular. Debemos entender que después de 3 mil años hay que ayudar a erradicar el concepto de religión, porque religión remite a un aspecto de la vida. Pero  el judaísmo es una forma de vida que involucra todas las facetas del desarrollo de la persona. La forma de saludar, de vincularnos con nuestras familias, con nuestros hijos, con todos.
 
Por todo lo expuesto, creo que en este 9 de Av que nos toca vivir, es oportuno sentir el dolor por esta situación en la cual nos encontramos, y que este dolor nos lleve a movilizarnos para corregir nuestro rumbo, que nos permita asistir a la realidad de que se reconstruya el tercer Beit Hamikdash.  
 http://www.itongadol.com.ar/shop/detallenot.asp?notid=26419

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