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Una vez más, un Seder diferente...


Publicado por: DiegoS el 18 Abril 2017

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Autor: 
Elías Sporn

 

Las palabras del Rab Marcelo Bater me servirán para comenzar el relato de este Pesaj.

El número cuatro es un número fundamental en la noche diferente del año. Dentro de la Hagadá vamos a encontrar las cuatro preguntas, los cuatro hijos y las cuatro copas que vamos a beber durante el Seder. Respecto a estas cuatro preguntas del ‘ma nishtana’, es interesante observar que las cuatro preguntas formuladas nunca son contestadas de manera directa. ¿Por qué sucede esto?

a) Porque preguntar es un signo de libertad, prueba que podemos expresar libremente nuestros pensamientos, investigar, analizar.
b) La pregunta más simple puede tener varias respuestas, a veces complejas y hasta contradictorias, al igual que la vida misma que está llena de complejidades y complicaciones. El ver todo como bueno o malo es ser esclavo de la simplicidad.
c) La Hagadá nos desafía a preguntarnos a nosotros mismos si es que estamos haciéndonos las preguntas correctas.
d) La aceptación de que no hay una respuesta para cada pregunta, que no hay una solución para cada problema es otra etapa importante en el proceso de liberación.

En la fiesta de la Libertad, quiero recordar lo que enseñó Rabi Wolf de Zhitomir que dijo: ‘para el creyente no hay preguntas, para el no creyente no hay respuestas’.

Cuando comenzamos a encontrar las respuestas que nuestros hijos y nietos nos hacen en la noche del Seder, empezamos a vivenciar y a comprender el real significado de esa noche, que no por nada se la llama la noche diferente del año.

Y una vez mas este Seder es realmente diferente. Porque pude ser libre para romper con las ataduras y preconceptos que la Comunidad se auto impuso al decir “los trapitos sucios se lavan en casa”, para denunciar clara y abiertamente los usos y abusos del poder, esos que hacen que muchos se peleen por él y pierdan amistades, y hasta valores o convicciones para alcanzarlos.

Es para explicar clara y sencillamente que la Comisión Directiva de la AMIA miente para preservarse en el poder.

Mienten cuando dicen que no se detectaron anomalías en los padrones y que el INAES solo aconsejo medidas para mejorar circuitos administrativos.

Mienten cuando dicen que no nos presentamos porque tenemos miedo de no ser acompañados por los votantes, pero es preferible no convalidar la participación con la corrupción.

Mienten cuando dicen que no participamos del RAT cuando los factores integrantes de la CD tienen suficientes miembros como para dar quórum , sin lograrlo, y nunca presentaron un solo representante en los pedidos extraordinarios de asambleas.

Mienten cuando dicen que no tenemos una posición democrática y saben perfectamente que desde un comienzo hemos pretendido para zanjar esta disputa la participación porcentual de todos los factores, hecho que nunca fue aprobado.

Mienten cuando aseveran que hemos hecho denuncias penales aunque podrían ser pasibles de ellas.

Mienten porque la verdad indiscutible es que miles de “socios” (todos ortodoxos) abonaban cuotas de $2 a $5, cuando la media de caso $60.

Mienten cuando niegan que miles de “socios” fueron beneficiados con una moratoria o condonación de deudas solo por ser ortodoxos.

Miles de judíos por elección (mal llamados conversos) no podían ejercer su participación como socios plenos.

Padrones con “socios” de 113 años o próximos a nacer durante próximos 8 años.

Y que hasta las decisiones de la Comisión Directiva no eran válidas por cuanto fueron tomadas sin el quórum necesario.

Si estas irregularidades son resueltas, no es necesaria nuestra participación en la CD de AMIA, ya la tarea se cumplió y eso convirtió a esta noche en una noche diferente a todas las demás.

Así aseveramos:

Que preguntar es un signo de libertad, prueba que podemos expresar libremente nuestros pensamientos, investigar, analizar.
Que la pregunta más simple puede tener varias respuestas, a veces complejas y hasta contradictorias, al igual que la vida misma que está llena de complejidades y complicaciones. El ver todo como bueno o malo es ser esclavo de la simplicidad.
Que la Hagadá nos desafía a preguntarnos a nosotros mismos si es que estamos haciéndonos las preguntas correctas.
Que la aceptación de que no hay una respuesta para cada pregunta, que no hay una solución para cada problema es otra etapa importante en el proceso de liberación.

Que para el creyente no hay preguntas, para el no creyente no hay respuestas.


 

Elías Sporn

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