Ud. está aquíEl Rabino Bergman elogió el resultado de Cambiemos y criticó a la dirigencia comunitaria

El Rabino Bergman elogió el resultado de Cambiemos y criticó a la dirigencia comunitaria


Publicado por: Agrun el 27 Octubre 2015

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Autor: 
Iton Gadol
Fuente: 
Iton Gadol

Tras el resultado de las elecciones nacionales presidenciales de ayer, que posicionaron en ballotage a Daniel Scioli y a Mauricio Macri, el Rabino Sergio Bergman, diputado nacional del PRO, habló con la Agencia Judía de Noticias e hizo un análisis sobre los comicios, en los que también habló sobre la comunidad judía argentina y criticó a varios líderes comunitarios.

 
Teniendo en cuenta aquel día que decidió comprometerse con el PRO y al verse hoy tras los resultados de anoche, ¿qué paso por su cabeza?
 
Vuelve a ratificase el compromiso de participar. Más allá de un partido, lo que sucedió ayer se va a confirmar el 22 de noviembre en el ballotage si seguimos trabajando. En el ‘83 volvió la democracia y ayer se recuperó la república. Tiene que ver con un sistema de valores y una forma de vida, lo que los gauchos judíos e inmigrantes judíos proponen para el bien de la sociedad en general. Es la expresión más universal de mi función rabínica: servir al bien común.
 
¿Qué análisis hace del resultado?
 
Creo que hay una reserva moral y espiritual en el pueblo argentino que se rebela ante el autoritarismo y a la prepotencia, y expresó la voluntad popular ante quienes creen que los pueden someter y manejar. Este no pudo ser doblegado por ningún aparato político partidario y esa es la expresión más libre y auténtica. Nunca se puede perder la esperanza cuando se confía en la participación que previeron los pronósticos. Esto tiene que ver con que cuando la gente percibe que hay quienes quieren acceder al poder para servir y no abusarse de él, se puede construir un país, una sociedad y un futuro mejor.


¿Cree que la Argentina necesita un cambio?
 
Creo que hace falta, pero particularmente considero que hay una discusión sobre la libertad y el autoritarismo. También hay un debate más profundo que es la diferencia entre la demagogia populista que nos gobierna y la democracia republicana que la ley nos prescribe. Lo que vamos consolidando, que es algo que parece contradictorio pero que a los argentinos cuesta esfuerzo, aunque lo hemos asumido, es que solo somos libres ante la ley. Hoy nos gobierna un régimen que ha profanado la ley. Para la gente fue una enorme posibilidad. Esto no tiene que ver con un líder o un partido, sino con un movimiento de construcción alternativa. Ayer no se votó en contra, sino a favor, y es muy valioso. No se trata solo del PRO, al que me sumé hace cuatro años, sino también del frente Cambiemos, en el que personas diferentes con percepciones diferentes pueden construir denominadores comunes mínimos. Creo que la gente valoró esto y también el hecho de que haya personas nuevas que no vinieron de la política. Terminamos un círculo de casi 14 años tras el que “se vayan todos” y pasamos al que “nos metamos todos los que podamos” para servir no a algunos, sino a todos. Creo que esto va a producir un gran impacto sobre la comunidad judía, que va a tener que revisar su sistema de representación, de dirigentes, de valores. No olvidemos que tenemos una comunidad que generalmente en su conducción institucional eligió estar con el poder y los ganadores, y no con los principios y los valores.
 
¿Es reparable esto?
 
Sí, pero vamos a tener algo muy parecido de lo que pasó en la política, que es una renovación. Terminar con las reelecciones, con los mismos dirigentes, con la perpetuación y el sacarle a la comunidad, en vez de darle. Hay dirigentes que acceden para ser alguien, no para dar. Esto proviene de la idea de esa mediocridad de querer abusar de la representación institucional comunitaria para poder de alguna manera circular y ser actor desde la política argentina. Cuando yo tomé la decisión, que está sujeta a la crítica, siempre planteé que si tenemos referentes y dirigentes en la comunidad con una vocación por la política, no hay que usar a la política comunitaria para entrar en la nacional.
 
¿Cómo se recompone esta situación?
 
Es parte de un proceso de sanación. La comunidad y la sociedad tuvieron siempre la riqueza de la discusión. El judaísmo nunca fue solo uno, nunca vamos a pensar lo mismo. La palabra de Dios, que es una, nos fue dada para interpretar y disputar, y nadie puede hablar en su nombre. En la comunidad judía siempre va a haber diversidad y pluralidad. Esto no significa destrucción y división. Lamentablemente, nosotros nos unimos cuando nos atacan desde afuera y no cuando tenemos que unirnos desde adentro. Es análogo lo que pasa en la comunidad con las próximas elecciones en la DAIA. Los personajes Julio Schlosser y Jorge Knoblovits dividieron a la comunidad porque quieren tener cargos para su persona. Tuvieron listas de unidad y no pudieron mantenerlo. En mi caso particular trabajaremos para que Schlosser no vuelva a ser presidente de la DAIA, por muchísimos motivos, entre otros, los obvios y elementales. Buscamos la renovación en el liderazgo de la comunidad y la integridad de nuestros dirigentes. La sociedad argentina se empieza a unir. Los discursos de ayer, independientemente del resultado del 22, que confío que sea positivo para Mauricio Macri, hablan de revertir un cambio cultural. Hace 12 años que nos vienen goteando veneno de división inútil, odio gratuito entre argentinos, porque si no pensas igual sos un enemigo para degradar, perseguir, apretar extorsionar, ser intervenido telefónicamente, como muchos de nosotros. Esto se empieza a pacificar porque hay una consciencia de que los argentinos somos diversos pero somos hermanos y tenemos que trabajar en unidad, también dentro de la comunidad. Lo que necesitamos son buenos liderazgos y que los mejores, los que pueden dar buenos ejemplos, sean líderes.
 
Hay temas en los que la gestión de los Kirchner dejaron mucho dolor en la comunidad, ¿qué imagina que ocurrirá en el futuro con el Memorándum de Entendimiento entre Argentina e Irán?
 
Schlosser y Knoblovits no pueden dirigir la DAIA, sobre todo tras lo que dijo este último acerca de que el memorándum fue un acto de buena fe del gobierno. Ambos saben muy bien que no es así, porque escuchó cosas del canciller Hector Timerman, y tendrán que rendir cuentas a la comunidad y a la justicia. La comunidad judía tiene que mantener su posición sobre su inconstitucional, que estaba por expedirse antes que Cristina Fernández removiera el juez. Ahora fue desarmada para que no se promulgara. La comunidad tuvo que reclamar porque muchos exigimos que la dirigencia comunitaria no se acobarde. Debemos recordar que esta dirección, que preside Schlosser, no hizo absolutamente nada cuando algunos salimos a la calle y fuimos a las puertas del Congreso nacional. Cuando el juez Rafecas firmó lo que firmó nadie dijo absolutamente nada, esta conducción no estuvo a la altura de las circunstancias y el pueblo judío se lo hizo saber. Después, como siempre, se van acomodando. Algunos vamos a pedir justicia en la dirigencia comunitaria para que no se mantenga esta impunidad. No tenemos rencor pero sí memoria. Tenemos que hacer valer esto sin confrontar, pidiéndoles que den un paso al costado y que no sigan insistiendo porque tenemos una deuda pendiente: hay que demorar el memorándum, porque es una prueba de encubrimiento y tiene intenciones de bajar las alertas rojas.
 
¿Y con la muerte del fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman?
 
Nosotros hemos sostenido “Memoria Nisman” todo los días 18 de cada mes. Nadie ni de la conducción de la AMIA o DAIA lo ha apoyado ni se ha acercado. Ninguno reclamó nada sobre lo que fue un asesinato. Ningún dirigente, principalmente de la DAIA que es el brazo político de la comunidad, dio declaraciones acerca de que el asesinato de Nisman deba ser esclarecido. Como eso está claramente ligado a tener que decir y oponerse a un gobierno autoritario, prepotente, y apretador, como es el de Cristina Kirchner, nuestros dirigentes son muy valientes porque quieren tener cargos pero son muy cobardes porque no dicen lo que tienen que decir. A esos dirigentes no los podemos votar en las próximas elecciones de la AMIA y DAIA. Iremos tranquilos a la renovación de la comunidad como en la de la Argentina.
 
¿Cuál es el mensaje para la sociedad argentina en esta etapa que viene ahora con quien se convierta en el próximo presidente argentino?
 
Creo que ahora tenemos que tener prudencia por el hecho de que hay que llegar al 22 y ganar la elección. No podemos asumirlo sino hacer el trabajo para hacerlo.
 
¿Se lo imagina a Mauricio Macri dando un discurso ante las Naciones Unidas?
 
Él y todo Cambiemos tiene una posición muy clara para condenar a Irán como Estado terrorista y fundamentalista, pedir el esclarecimiento de los atentados mediante su participación, seguir investigando sobre la impunidad que hay acerca de la conexión local, derogar el Memorándum de Entendimiento, que es un acto de traición a la soberanía argentina. Si llegamos a la ONU no se hará con algunos miembros de la comitiva, lo que es una muy buena señal del mundo. Volveríamos sin ser socios de los peores, que son el régimen chavista de Venezuela, Putin en Rusia y, en algunos casos, adorando a una Cuba que ya no es.
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